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Resultados en Windows Live® Asociación de Academias de la Lengua EspañolaArtículo de la enciclopedia
Asociación de Academias de la Lengua Española, organismo que integra las veintidós academias de la lengua española que existen en el mundo: la Real Academia Española, las diecinueve hispanoamericanas, la Academia Filipina de la Lengua Española y la Academia Norteamericana de la Lengua Española. El nacimiento de las academias de la lengua española estuvo vinculado al proceso de independencia de las provincias ultramarinas y al interés de la Real Academia Española por promover la creación de academias correspondientes en cada una de las nuevas repúblicas hispanoamericanas. A las diecinueve academias allí establecidas (Academia Colombiana de la Lengua -1871-, Academia Ecuatoriana de la Lengua -1874-, Academia Mexicana -1875-, Academia Salvadoreña de la Lengua -1876-, Academia Venezolana de la Lengua -1883-, Academia Chilena de la Lengua -1885-, Academia Peruana de la Lengua -1886-, Academia Guatemalteca de la Lengua -1887-, Academia Costarricense de la Lengua -1923-, Academia Panameña de la Lengua -1926-, Academia Cubana de la Lengua -1926-, Academia Paraguaya de la Lengua Española -1927-, Academia Boliviana de la Lengua -1927-, Academia Dominicana de la Lengua -1927-, Academia Nicaragüense de la Lengua -1928-, Academia Argentina de Letras -1931-, Academia Nacional de Letras del Uruguay -1943-, Academia Hondureña de la Lengua -1948- y Academia Puertorriqueña de la Lengua Española -1955) se añadieron la Academia Filipina de la Lengua Española -1924- y la Academia Norteamericana de la Lengua Española –1973-. Estas veintiuna academias constituyen, con la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española, fundada en 1951, en el marco del I Congreso de Academias celebrado en México, por iniciativa del entonces presidente de los Estados Unidos Mexicanos y académico, Miguel Alemán. El fin de la Asociación, tal como se refleja en el artículo primero de sus estatutos, es “trabajar en pro de la unidad, integridad y crecimiento del idioma común”. Para lograr este objetivo, en el III Congreso de Academias, que tuvo lugar en Bogotá en 1960, se aprobó un convenio multilateral por el cual los gobiernos de los países que contaban con academias se comprometieron a apoyarlas y a dotarlas de los medios necesarios (sede estable y presupuesto fijo) para que pudieran llevar a cabo sus tareas. Estas se coordinan a través de la Comisión Permanente, que constituye la junta directiva de la Asociación. Presidida por el director de la Real Academia Española, está integrada por un secretario general, elegido entre los académicos hispanoamericanos en sus congresos cuatrienales, un tesorero perteneciente a la Real Academia Española y cuatro vocales de las academias asociadas, que se turnan anualmente. La Asociación de Academias de la Lengua Española tiene su sede en Madrid, en el edificio de la Real Academia Española, donde la Comisión Permanente desarrolla sus funciones. La Asociación es un instrumento eficaz al servicio de la promoción y defensa de la unidad del español y, en esta línea, trabaja por el perfeccionamiento de los grandes códigos en que esa unidad se sustenta y expresa: el Diccionario de la lengua española, que a partir de su vigésima segunda edición (2001) subraya la coautoría de la Real Academia Española con las academias asociadas y que, gracias a esta colaboración, ha experimentado un considerable incremento de americanismos: más de 12.000 entradas tienen una o más acepciones con significados correspondientes a alguno de los países de América o a Filipinas, y el número de marcas de uso en Hispanoamérica supera las 28.000, al tiempo que las voces americanas ya existentes han sido sometidas a un exhaustivo proceso de revisión y actualización; la Ortografía, cuya nueva edición (1999) fue consensuada por vez primera por todas las academias, y la Gramática, que se encuentra en curso de redacción por parte tanto de la Real Academia Española como de sus academias hermanas. Por otro lado, la Asociación acordó en octubre de 2001, durante la celebración del II Congreso Internacional de la Lengua Española, la creación del Observatorio del neologismo, organismo que se encarga de detectar los nuevos términos —palabras o construcciones—, tanto del habla común como provenientes de lenguajes específicos: científicos, técnicos, económicos, comerciales, deportivos, etc., que vayan apareciendo en los distintos países que conforman la Asociación, para, una vez conseguido el consenso necesario, ofrecer una recomendación de uso y difundirlos apropiadamente. Además, la Asociación presentó el Diccionario panhispánico de dudas en el III Congreso de la Lengua Española, celebrado en noviembre de 2004, publicándose un año después, con el propósito de brindar a la comunidad hispanohablante una orientación unificada en los problemas lingüísticos que de continuo se presentan. Por ello, su contenido ha sido consensuado línea a línea por todas las academias, dentro de una política panhispánica que debe velar por la unidad del idioma. Por otra parte, las academias han contribuido decisivamente a la construcción del Banco de datos del español: una de sus dos secciones, el Corpus de referencia del español actual (CREA), está dedicada a recoger el español de uso en esta época, con sus variantes en todos los países donde es lengua mayoritaria, y contiene textos escritos y orales, procedentes de España e Hispanoamérica en idéntica proporción, que han sido publicados a lo largo de las últimas décadas. La Asociación ha asumido también la puesta en marcha del proyecto del Diccionario de americanismos, que la Real Academia Española concibió, ya a principios del siglo XIX, con la finalidad de registrar en un repertorio académico todo el rico caudal léxico del nuevo continente. El desarrollo de esta política lingüística panhispánica ha sido favorecido por dos iniciativas totalmente renovadoras: la creación de una red electrónica interacadémica, que hace posible la conexión permanente de todas las academias, con la consiguiente agilización de los trabajos conjuntos, y el nacimiento de la Escuela de Lexicografía Hispánica, destinada a ofrecer una formación teórica y práctica en este campo cada día más fecundo, tal como demuestran los proyectos emprendidos por la Asociación. Inaugurada a principios de 2002, tras la firma de un acuerdo marco general entre la Real Academia Española y la Fundación Carolina, la Escuela Lexicografía Hispánica acogerá cada año a veinte becarios de otros tantos países hispanoamericanos, que se beneficiarán de un programa académico rigurosamente diseñado y organizado por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española. Esta experiencia, que es la primera en su género, permitirá a las academias reclutar entre los diplomados por la Escuela colaboradores eficaces, que con su preparación homogénea contribuirán a reforzar la unidad de metodología y, en última instancia, el carácter panhispánico de todas las obras que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española están llevando a cabo. Merece destacarse, asimismo, la edición del Quijote que la Asociación y la Real Academia Española publicaron con motivo del IV centenario de la obra. La edición del texto de Miguel de Cervantes y las notas son de Francisco Rico, y cuenta con introducciones de Mario Vargas Llosa, Martín de Riquer, Francisco Ayala y el propio Rico, completándose con otra serie de diversos artículos de importantes filólogos y un glosario de 7.000 términos. Este esfuerzo común a favor de la unidad de la lengua española, basado en una relación fraterna entre todas las academias y plasmado en el consenso que rige sus proyectos comunes, ha sido reconocido con la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia del año 2000 a la Real Academia Española y a la Asociación de Academias de la Lengua Española.
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