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Resultados en Windows Live® Esquema
Plano urbano, tipo de mapa a gran escala de una ciudad, que recibe el nombre de callejero cuando muestra gran cantidad de información útil para desplazarse por la ciudad (nombres de vías, calles, manzanas, edificios significativos, muelles portuarios...). En función de la escala (normalmente, entre 1:10.000 y 1:500), el plano nos ofrecerá un mayor o menor detalle del trazado urbano. Los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la teledetección han facilitado la elaboración de los planos urbanos y su uso en receptores GPS.
La morfología urbana hace alusión a la forma externa de una ciudad y es resultado de la conjunción de diferentes elementos: el emplazamiento, el trazado de sus calles, los tipos de edificación y los usos del suelo. Los elementos que conforman un espacio geográfico urbano se distribuyen de una forma determinada. En un plano, lo primero que llama la atención es su forma: es raro que sea homogénea, es decir, con un solo tipo de organización urbanística; y normal que sea heterogénea, es decir, con distintos tipos de plano, unas veces ejemplo de cierta planificación urbanística, otras veces reflejo de su ausencia. Normalmente conviene analizar un plano heterogéneo, primero, dividiéndolo en zonas que tengan una morfología homogénea y, después, explicando la morfología (ortogonal, concéntrica, lineal…) de cada una de esas zonas y describiendo su situación relativa dentro de la ciudad y cuáles son sus características singulares. El estudio del plano permite conocer cómo es una ciudad, pues muestra el aspecto actual de la ciudad: espacios edificados y no edificados; zonas verdes, ríos y estanques; monumentos históricos; algunos edificios públicos de interés; y la red e infraestructuras de transporte (estaciones de ferrocarril, puertos, aeropuertos...). También el plano urbano sirve para deducir el origen y la evolución de la ciudad a lo largo del tiempo. Además de la disposición de las vías y las edificaciones, los nombres de las calles y plazas permiten conocer la historia de una ciudad: algunos nombres antiguos surgieron de forma espontánea y, a menudo, hacían referencia a las características del terreno (Cuesta de la Vega...) o al lugar a donde conducían (calle de las Huertas...); otros aluden a parte del camino que comunicaba una ciudad con otra (avenida de Toledo), a familias insignes que vivían en esa calle (calle del Conde), a un edificio público que flanqueaba un espacio abierto (plaza del Ayuntamiento), a oficios que se realizaban en una o varias de sus casas (calle de las Hilanderas), o simplemente respondían a un elemento llamativo y diferenciador de esa calle, como un árbol o un manantial (calle del Almendro). En casi todas las ciudades fundadas hace siglos se pueden diferenciar tres partes evolutivas que el plano urbano refleja: el casco antiguo o histórico, que es el núcleo primitivo de la ciudad, a veces también llamado ‘almendra central’, que pudo estar delimitado por una muralla y suele presentar un plano irregular y apenas espacios abiertos; los ensanches del siglo XIX y principios del XX, planificados, que presentan un plano ortogonal y algunos espacios verdes; y las afueras o periferia, áreas más modernas que avanzan sobre el espacio rural y suelen reflejar un plano regular, en caso de haberse originado en los últimos tiempos, o irregular, si fueron incorporados pequeñas ciudades y pueblos próximos a la nueva gran ciudad que creció y los absorbió.
En las zonas urbanas donde el desarrollo carece de planificación, el plano será irregular; y donde el crecimiento responda a un plan urbanístico determinado, el plano será regular.
Entre los tipos de plano regulares se pueden destacar el ortogonal, el lineal y el radioconcéntrico.
Además de estudiar la forma general del plano urbano (homogéneo o heterogéneo), los tipos de trazados irregulares o regulares (ortogonal, lineal...) y las partes históricas de la ciudad (casco antiguo, ensanche y periferia), conviene analizar el emplazamiento y situación de la ciudad en su entorno. Algunos mapas topográficos son muy útiles para ello: reflejan su forma, informan sobre el territorio en el que se localiza la ciudad y si existen barreras para su crecimiento futuro (sierras, mar...), e incluyen asimismo los núcleos urbanos próximos con los que se relaciona la ciudad y que forman una red urbana, además de incorporar los demás usos del suelo que se imponen en el paisaje rururbano: residenciales, industriales, comerciales...
Los planos de las ciudades muestran la ciudad vista desde arriba; por eso, se puede observar cómo es el trazado de las calles y las manzanas. También señalan los lugares de interés (monumentos, edificios oficiales, museos...) y dónde se encuentran estos. Pueden llevar topónimos rotulados (nombres de calles, barrios y lugares singulares) y, a veces, el tamaño y el tipo de letra informan sobre su importancia. Suelen tener dibujada una cuadrícula de referencia dividida en cuadrantes, cuya denominación combina cifras y letras. En la leyenda se explican los elementos que aparecen en el plano: se utilizan colores y símbolos para diferenciarlos. Con la ayuda de los puntos cardinales sabemos en qué dirección debemos desplazarnos para ir de un lugar a otro sobre el plano. En caso de que el plano no incluya una flecha que indique dónde está el norte, si es moderno, este coincide siempre con la parte superior del plano.
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