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Cáncer de pulmón

Artículo de la enciclopedia
Esquema
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Introducción

Cáncer de pulmón, tumor maligno de los pulmones. El cáncer de pulmón es la principal causa de muerte por cáncer en hombres y mujeres. Alrededor del 90% de todos los cánceres de pulmón se producen en fumadores o antiguos fumadores.

Existen cuatro tipos de cáncer de pulmón que tienden a localizarse en zonas diferentes del pulmón y que difieren en sus características y comportamiento. El carcinoma epidermoide supone un 20% de todos los cánceres de pulmón. Por lo general, se inicia en la zona central del pulmón, en los bronquios, que son las principales vías aéreas que llegan a los pulmones. Alrededor del 40% de los cánceres de pulmón son adenocarcinomas, cánceres que se originan en la periferia de los pulmones y bajo el revestimiento de los bronquios. El carcinoma microcítico (también denominado de células de avena) se extiende con mayor rapidez que cualquier otro tipo de cáncer de pulmón. Se caracteriza por la presencia de células pequeñas con forma de copos de avena o bastoncillos y es responsable de casi el 20% de los casos de cáncer de pulmón. El 10% corresponde a carcinomas de células grandes que se caracterizan por células anómalas grandes que por lo general se localizan en la zona periférica del pulmón.

El cáncer de pulmón produce metástasis, es decir, se disemina a otros tejidos, a través del torrente circulatorio o del sistema linfático. Más del 50% de las personas con diagnóstico reciente de cáncer de pulmón presentan signos de cáncer en otros lugares del organismo. Por el contrario, algunos cánceres que se detectan en el pulmón son en realidad metástasis de tumores malignos localizados en otras partes del cuerpo que se han diseminado a los pulmones. Estos no se consideran cánceres de pulmón. Por ejemplo, si un cáncer de mama se disemina al pulmón, se considera cáncer de mama. Su aspecto o su comportamiento no son iguales que el de un cáncer que se origina en el pulmón.

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Factores de riesgo

Fumar es la principal causa del cáncer de pulmón. Hasta un 90% de los pacientes con cáncer de pulmón son fumadores y la mayor parte de los restantes han sido fumadores pasivos. La inmensa mayoría de los cánceres de pulmón podrían prevenirse y sería posible salvar miles de vidas si las personas abandonasen el hábito de fumar.

Otros factores ambientales relacionados con una incidencia elevada de cáncer de pulmón son la exposición a ciertas sustancias en el lugar de trabajo, como arsénico, asbesto y dosis elevadas de radiación ionizante, como la emitida por el uranio (véase Efectos biológicos de la radiación). La exposición prolongada a la contaminación del aire, que está compuesta en gran parte por los restos de la combustión del carbón y del petróleo, puede aumentar también el riesgo de cáncer de pulmón. Entre los contaminantes atmosféricos emitidos por fuentes naturales, solamente el radón, un gas radiactivo, incoloro e inodoro, que de forma silenciosa se filtra desde la tierra en algunas regiones, representa un peligro especial para los fumadores.

No todos los grandes fumadores desarrollan un cáncer de pulmón, lo que indica que la herencia puede actuar como un factor de riesgo en el desarrollo de esta enfermedad. Parece que algunas personas heredan cierta incapacidad para descomponer ciertos tipos de químicos causantes de cáncer, lo que les hace más susceptibles a padecer la enfermedad. Por ejemplo, en estas personas la exposición al humo del tabaco puede provocar una alteración en el funcionamiento de genes cruciales en la prevención del cáncer. Es el caso del gen supresor tumoral FHIT que impide el crecimiento y diseminación del tumor. Muchas personas con cáncer de pulmón heredan una mutación de este gen que fracasa en el desempeño de su tarea. Otro gen, el gen supresor tumoral p53 también evita el crecimiento tumoral y los investigadores han observado que una mutación de este gen p53 falla en el intento de impedir el crecimiento del cáncer.

Algunos estudios señalan que la mujer tiene el doble de probabilidad de desarrollar un cáncer de pulmón que el hombre. Los investigadores han hallado un gen denominado GRPR que origina un crecimiento celular anormal en personas expuestas al humo del tabaco. Este gen es más activo en las mujeres que en los hombres, lo que puede explicar el hecho de que las mujeres sean más susceptibles a padecer cáncer de pulmón.

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Síntomas y diagnóstico

Las manifestaciones del cáncer de pulmón dependen del crecimiento local del tumor, de la invasión u obstrucción de otras estructuras, de la afectación de los ganglios linfáticos, de la presencia de metástasis (diseminación del tumor a otras zonas del organismo) o de los efectos de sustancias producidas por el tumor.

Los síntomas del cáncer de pulmón no suelen ser evidentes en las fases iniciales de la enfermedad. El primer síntoma que se manifiesta es con frecuencia similar a otros trastornos respiratorios no malignos. El paciente puede presentar una tos persistente, o advertir que la tos crónica provocada por el tabaco empeora. Otros síntomas consisten en dolor torácico, dificultad para respirar, ronquera, esputo sanguinolento (mucosidad expelida de las vías respiratorias) y episodios frecuentes de bronquitis o neumonía. Algunas veces, los primeros síntomas de cáncer de pulmón son dolores óseos, cefaleas, mareos u otros signos de que la enfermedad ha producido metástasis.

Ante la sospecha de un cáncer de pulmón la radiografía de tórax permite ver los pulmones y localizar el cáncer. La tomografía computerizada, una serie de imágenes de rayos X combinadas por ordenador, es útil para determinar el tamaño aproximado y la localización del tumor. Para valorar la presencia de células cancerosas es necesario llevar a cabo un estudio con el microscopio. Mediante un procedimiento denominado biopsia, el médico obtiene una muestra de tejido del tumor. En ocasiones, el análisis microscópico de las células que contiene el esputo ayuda a confirmar el diagnóstico.

Una técnica diagnóstica denominada fibrobroncoscopia permite al médico realizar un examen visual de los bronquios del paciente. El fibrobroncoscopio es un tubo fino de fibra óptica equipado con una luz y un dispositivo que amplifica la imagen. En esta técnica el médico introduce el fibrobroncoscopio a través de la boca del paciente, dirigiéndolo hacia la tráquea y los bronquios hasta los pulmones. El fibrobroncoscopio puede incorporar una pequeña herramienta cortante que permite al médico obtener una muestra de células para su posterior examen al microscopio.

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Tratamiento

El tratamiento depende del tipo, el tamaño y la localización del cáncer de pulmón, la fase de evolución de la enfermedad y la edad y el estado general de salud del paciente. Si no existen indicios de que la enfermedad se ha extendido más allá del pulmón, se puede extirpar el tumor utilizando una de las diversas técnicas quirúrgicas disponibles. En la resección quirúrgica solo se extirpa una pequeña parte del pulmón. El pulmón izquierdo está formado por dos lóbulos, el pulmón derecho por tres; la extirpación de un lóbulo completo del pulmón recibe el nombre de lobectomía. La extirpación de todo el pulmón se llama neumonectomía. Tras la cirugía se puede utilizar radioterapia y quimioterapia (fármacos anticancerosos) con el fin de asegurar la eliminación completa del tumor. Desafortunadamente, menos del 50% de los pacientes son candidatos a la cirugía debido a que el cáncer ya se ha extendido a otras partes del cuerpo. En estos casos, los pacientes pueden recibir tratamiento con radioterapia, quimioterapia o una combinación de ambas, dependiendo de la gravedad de la enfermedad.

Los pacientes con cáncer de pulmón deben ser controlados regularmente tras el tratamiento, incluso cuando los signos de cáncer desaparecen. Un número significativo de estos pacientes puede desarrollar un segundo cáncer de pulmón.

La terapia génica, el uso de genes para reemplazar los genes defectuosos o reproducir sus acciones, es un tratamiento nuevo para el cáncer de pulmón y otras enfermedades con componentes genéticos. Los resultados preliminares de los estudios en los que se utilizó esta técnica para tratar el cáncer de pulmón, presentados por primera vez en 1996, señalan que la sustitución de los genes supresores tumorales p53 defectuosos por genes p53 normales, reduce o detiene el crecimiento de algunos tipos de cáncer de pulmón.

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