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Italia

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Esquema
6.5. 11

Terrorismo urbano

La violencia y la anarquía que habían azotado a la sociedad italiana durante la década de 1970, adquirieron tintes más virulentos hacia el final de la misma. Los terroristas de extrema izquierda, indignados por la decisión del PCI de aliarse con el gobierno, iniciaron una serie de ataques dirigidos contra políticos, miembros de la policía, periodistas y empresarios. En marzo de 1978 el antiguo primer ministro Aldo Moro fue secuestrado por las Brigadas Rojas, que exigieron, a cambio de la puesta en libertad de Moro, la excarcelación de otros elementos terroristas. El gobierno tomó la decisión de no negociar con los secuestradores de Moro, que más tarde apareció asesinado.

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Coaliciones inestables

Entre junio de 1979 y junio de 1981, los democristianos ocuparon el poder, cosa que ya habían hecho durante más de tres décadas. En 1981, Giovanni Spadolini, líder del pequeño Partido Republicano, se convirtió en el primer ministro no democristiano desde la II Guerra Mundial. Las crisis de gobierno de agosto de 1983 llevaron a la formación de un nuevo gobierno bajo la dirección de Bettino Craxi, el primer ministro socialista desde la guerra. Craxi ocupó el cargo hasta marzo de 1987 convirtiéndose de esta forma en el dirigente que más tiempo conservó su cargo. En 1984, bajo su dirección, el gobierno firmó un acuerdo con el Vaticano en sustitución de los Pactos de Letrán de 1929 por el que la religión católica dejó de ser la oficial del país. En julio de 1987, el democristiano Giovanni Goria le sustituyó en el cargo con un gobierno pentapartido (integrado por cinco partidos políticos) que se rompió en marzo de 1988. Ocupó entonces el puesto de primer ministro el dirigente del ala izquierda del partido democristiano, Ciriaco De Mita. Un año más tarde, en marzo de 1989, De Mita fue cesado como secretario del partido y dos meses después presentó la dimisión como primer ministro. Andreotti ocupó por sexta vez el cargo de primer ministro, pero los enfrentamientos entre los democristianos y la coalición de los cinco partidos provocó su dimisión en marzo de 1991. Al ser imposible la formación de un nuevo gobierno, Andreotti volvió al poder en abril con una coalición que consiguió sobrevivir un año.

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El fin del pentapartido

La caída del régimen comunista en la Europa oriental influyó de forma decisiva en la política italiana. En 1990, el PCI se rebautizó como Partido Democrático de la Izquierda, cambiaron la orientación de su política suavizando actitudes anteriores como el ateísmo y la lucha de clases en favor de cuestiones más actuales como el medio ambiente, el feminismo y el endémico desajuste económico entre la zona norte del país, más industrializada, y la sur, donde reinaba la pobreza. El PSI, con Craxi a la cabeza, intentó unificar a la izquierda y creó el Partido Socialista Unificado. No obstante, en las elecciones de abril de 1992 los votantes pusieron de manifiesto su falta de confianza en los partidos existentes: la Democracia Cristiana, que anteriormente dominaba la escena política obtuvo solamente el 29,7% de los votos, el Partido Democrático de la Izquierda fue segundo con el 16,1%, cuando en las elecciones de 1987 habían obtenido el 26,6% del total de los votos y los socialistas, los terceros más votados, se hicieron con el 13,6%.

Estos resultados se explican por la conjunción de una serie de factores tales como la recesión económica, el alto índice de desempleo, el conocimiento de numerosos casos de corrupción política y la enorme influencia ejercida por la Mafia. En los dos años siguientes, más de 6.000 personajes públicos entre políticos, miembros del poder judicial e importantes hombres de negocios fueron puestos bajo investigación judicial o arrestados como consecuencia de los casos de soborno y corrupción política. Como consecuencia de estos escándalos Craxi presentó su dimisión como dirigente del Partido Socialista a comienzos de 1993, y tras las elecciones de abril se aprobaron ocho nuevas medidas encaminadas a la reforma del sistema electoral italiano. El primer ministro Giuliano Amato dimitió y ocupó su lugar el que había sido gobernador del Banco de Italia, Carlo Azeglio Ciampi.

En las elecciones de marzo de 1994 una coalición formada muy poco antes, el Polo de la Libertad, se hizo con el poder al conseguir el 58% de los votos. La coalición de izquierda obtuvo el 34% y los partidos de centro, poderosos en el pasado, se hicieron con un 7% de votos. El Polo estaba formado por la Liga Norte (anteriormente llamada Liga Lombarda), que en las elecciones de 1992 había quedado en cuarta posición y que abogaba por la división de Italia en tres repúblicas independientes, pero que en 1994 moderó su anterior postura y puso mayor énfasis en los temas económicos y de impuestos; la Alianza Nacional y el jovencísimo partido Forza Italia, creado por el magnate de los medios de comunicación Silvio Berlusconi. La victoria del Polo de la Libertad daba a la derecha la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y se convertía en el grupo más fuerte en el Senado. Forza Italia, que obtuvo alrededor del 25% de los votos, fue el más votado, y Berlusconi, su líder, ocupó el cargo de primer ministro. Desde esta posición, Berlusconi tuvo que enfrentarse no sólo con el reto de resucitar la moribunda economía italiana, sino que además tuvo que hacer frente a los problemas internos que lo enfrentaban con los otros dos miembros de la coalición.

En las elecciones generales celebradas a principios de 1996, resultó vencedora la coalición de centro-izquierda El Olivo, que llevó a la presidencia del Consejo a Romano Prodi.

La inestabilidad política presidió, debido a la heterogeneidad de las fuerzas políticas que integraban la coalición de centro-izquierda, el periodo durante el que Prodi fue primer ministro. Entre sus principales prioridades estuvo situar a Italia entre los primeros países en adherirse a la Unión Económica y Monetaria (UEM).

La primera crisis relevante se produjo en octubre de 1997, cuando los diputados del Partido de la Refundación Comunista se negaron a apoyar los presupuestos para 1998 presentados por el gobierno en el Parlamento. Pese a que Prodi aceptó incluir algunas de las peticiones realizadas por los comunistas, estos finalmente no respaldaron las propuestas del gobierno, por lo que el primer ministro presentó su renuncia. Tras varios días de negociaciones, El Olivo y el PRC acordaron un pacto de gobernabilidad de un año de duración.

Los ciudadanos italianos apoyaron en las elecciones municipales celebradas en noviembre de ese año las candidaturas de centro-izquierda en las principales ciudades italianas, lo que se interpretó como un respaldo indirecto hacia la gestión del gobierno.

Superada la crisis política, el Parlamento emprendió algunas iniciativas durante los meses siguientes: así, en diciembre se aprobaba el regreso de los miembros de la Casa de Saboya al país; y en abril del año siguiente se planificaba la reorganización territorial del país, concediendo mayor autonomía a las regiones italianas, dentro de un proyecto más amplio de reforma de la Constitución. Este proyecto finalmente no prosperó debido a las divergencias en torno a cómo acometerlo.

Tras un año de aparente normalidad, en el que Italia había acordado, junto con otros 11 países miembros de la Unión Europa, establecer, a partir del 1 de enero de 1999, el euro como unidad monetaria, en octubre de 1998 el primer ministro italiano presentó de nuevo su dimisión como primer ministro tras perder, por un sólo voto, la moción de confianza que había planteado ante la Cámara de Diputados. La negativa de los comunistas a aprobar los presupuestos presentados estaba, una vez más, en el origen de la crisis.

Esta actitud había provocado, poco antes de la presentación del voto de confianza, una profunda división en el Partido de la Refundación Comunista: su presidente, Armando Cossutta, dimitió de su cargo en protesta por la actitud 'obstruccionista' del secretario general, Fausto Bertinotti, y advirtió que él y sus seguidores en el grupo parlamentario votarían a favor de los presupuestos y respaldarían a Prodi. A continuación, Cossutta fundó un nuevo grupo político, el Partido de los Comunistas Italianos.

Pero los votos de los comunistas moderados no le bastaron a Prodi para seguir adelante con la labor de gobierno y la derrota en la Cámara de Diputados provocó su dimisión inmediata. De ese modo se ponía fin al, hasta ese momento, segundo ejecutivo más longevo de la era republicana.

Tras la dimisión de Prodi, se barajaron varias fórmulas respecto al carácter del nuevo ejecutivo y a quien lo debía presidir; finalmente, Massimo d'Alema, principal figura de los Demócratas de Izquierda (DS), fue el encargado de formar nuevo gobierno en Italia a finales de ese mismo mes, que contó con el apoyo de los principales grupos políticos que habían constituido El Olivo (Demócratas de Izquierda, Partido Popular Italiano, Renovación Italiana), así como con el respaldo por la izquierda del partido de Cossutta y por la derecha del grupo creado por el ex presidente de la República, Francesco Cossiga, la Unión Democrática para la República (UDR). De este modo, se constituyó una nueva mayoría que, aunque manteniendo algunos de los postulados que habían dado lugar a El Olivo, suponía la ruptura de esta coalición de centro-izquierda vencedora en 1996.

Opuesto al nuevo gobierno, el ex primer ministro Romano Prodi, formó en enero de 1999 un nuevo grupo político, Demócratas por el Olivo, con el que intentaba recuperar el protagonismo perdido tras su dimisión.

El referéndum celebrado en abril de ese mismo año, y con el que se pretendía reformar la ley electoral italiana (en el sentido de dar prioridad al sistema mayoritario frente al proporcional), fue invalidado al no lograrse superar el 50% de participación necesario para llevar adelante la reforma, enmarcada en proyecto más amplio de renovación del texto constitucional italiano. Los pequeños partidos políticos, contrarios a la eliminación del sistema proporcional por cuanto supondría su práctica desaparición del Senado y de la Cámara de Diputados, fueron los triunfadores de la consulta.

En el mes de mayo, el ministro del Tesoro, Carlo Azeglio Ciampi, fue elegido por el Parlamento italiano nuevo presidente de la República, en sustitución de Oscar Luigi Scalfaro. Contó con el apoyo tanto del gobierno como de la oposición, por lo que fue necesaria tan sólo una votación. Los partidos de centro-derecha presentes en el gabinete de Massimo d'Alema, el Partido Popular Italiano y Renovación Italiana, se habían opuesto (si bien acabaron respaldándole en mayor o menor medida) a la elección de Ciampi, quien tomó posesión del cargo el 28 de mayo.

El 19 de abril de 2000, D’Alema dimitió definitivamente y Ciampi encomendó al ex primer ministro y ministro del Tesoro, Giuliano Amato, encabezar el gabinete. Este juró el cargo el 25 de abril de 2000 y logró la confianza parlamentaria el día 28.

El 13 de mayo de 2001 se celebraron elecciones generales, cuyos resultados supusieron un rotundo triunfo de La Casa de las Libertades, coalición formada por Berlusconi en torno a Forza Italia, la Alianza Nacional de Gianfranco Fini, la Liga Norte de Umberto Bossi y otros grupos políticos de centro-derecha. La amplia victoria de La Casa de las Libertades sobre El Olivo, la coalición de centro-izquierda liderada por Francesco Rutelli, se tradujo en una sólida mayoría absoluta en las dos cámaras parlamentarias y en la formación de gobierno por Berlusconi, que accedió así por segunda vez al cargo de primer ministro. En abril de 2002, sin haberse cumplido un año del nuevo mandato de Berlusconi, su gabinete tuvo que hacer frente a una primera huelga general, motivada por su controvertida política laboral. El primer ministro también se encontró con la oposición del propio presidente de la República, Ciampi, el cual se negó a firmar la llamada ley de televisiones propuesta por Berlusconi, aduciendo que permitía 'posiciones dominantes' y vulneraba el pluralismo informativo.

Otro punto clave del programa político de Berlusconi fue su proyecto para abordar una profunda reforma constitucional, que reforzaría el poder del primer ministro y acercaría las estructuras del Estado al federalismo (transfiriendo notables competencias a las regiones). La tercera y cuarta huelgas generales desarrolladas contra su gobierno (en octubre de 2003 y marzo de 2004) no impidieron la aprobación, en julio de 2004, de su neoliberal modificación del régimen de pensiones. Por lo que respecta a la política exterior, el gobierno de Berlusconi selló una sólida alianza con el presidente estadounidense, George W. Bush, y su política contra el terrorismo internacional; así, Italia apoyó, en 2003, la invasión de Irak por parte de una coalición encabezada por Estados Unidos. Esta especial vinculación vivió su peor momento en marzo de 2005, cuando un control estadounidense en Irak mató por error a un agente secreto italiano que acababa de rescatar a una compatriota. Al mes siguiente, el centro-derecha sufrió una clara derrota ante las candidaturas de centro-izquierda en las elecciones regionales. Este hecho sirvió de detonante para que se produjera una crisis de gobierno, originada durante ese mismo mes de abril de 2005, al abandonar el ejecutivo los miembros de la Unión de Demócratas Cristianos (UDC). Berlusconi dimitió, pero recibió de Ciampi el encargo de constituir un nuevo gabinete; aunque con problemas (dadas las diferencias existentes en el seno de su coalición con respecto a la política fiscal y económica, y, sobre todo, a la reforma constitucional federalista, que respaldaba la Liga Norte pero que no veían con buenos ojos ni la Alianza Nacional ni los democristianos), Berlusconi pudo salvar las alianzas vigentes y diseñar un nuevo equipo ministerial conformado por los mismos cuatro partidos que hasta entonces (Forza Italia, Liga Norte, Alianza Nacional y UDC). A finales de ese año 2005, fueron aprobadas en el legislativo tanto la reforma federalista como la del sistema electoral (que volvió a ser proporcional).

En las elecciones de abril de 2006, la victoria fue para el bloque de centro-izquierda (denominado La Unión y cuyo candidato a primer ministro era Romano Prodi), que obtuvo 348 escaños en la Cámara de Diputados y 158 en el Senado, mientras que La Casa de las Libertades obtuvo 281 diputados y 156 senadores. El 10 de mayo siguiente, Giorgio Napolitano, de Demócratas de Izquierda, fue elegido presidente de la República; tras relevar a Ciampi durante ese mismo mes, encomendó formar gabinete a Prodi, quien sustituyó a Berlusconi en la jefatura gubernamental el día 17.

En el referéndum celebrado en junio de 2006 acerca de la reforma constitucional federalista promovida en la anterior legislatura por Berlusconi, más del 61% de los votantes se decantó por el ‘no’, tal y como se propugnaba desde el nuevo ejecutivo de centro-izquierda. Este entraría en crisis, en cambio, en febrero de 2007, al perder en el Senado una votación para el mantenimiento de fuerzas italianas en Afganistán; como consecuencia de ello, Prodi presentó su dimisión a Napolitano. El presidente de la República solicitó al primer ministro dimisionario que sometiera a su gobierno a una moción de confianza parlamentaria, que obtuvo tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.

Similar circunstancia se produjo en enero de 2008; tras retirarse de la coalición gubernamental el partido democristiano Udeur, Prodi tuvo que someterse a una nueva moción en las cámaras, que esta vez no superó en el Senado. Tras dimitir Prodi, Napolitano convocó elecciones anticipadas para el siguiente mes de abril. En ellas, la nueva plataforma política de Berlusconi, Pueblo de la Libertad (creada en noviembre de 2007), logró una rotunda victoria sobre el centro-izquierda, liderado esta vez por Walter Veltroni y que se presentó coligado en el Partido Democrático (constituido en octubre de 2007 por la fusión de Demócratas de Izquierda y La Margarita, y al que luego se unirían otras fuerzas). Al conseguir mayoría absoluta en las dos cámaras legislativas (Pueblo de la Libertad logró 344 diputados y 174 senadores), Berlusconi se aseguró el regreso a la jefatura de gabinete y, a priori, la que podría ser una bonancible legislatura en términos de gobernabilidad.

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