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Guerra de Sucesión austriaca

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María Teresa I de AustriaMaría Teresa I de Austria
Esquema
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Introducción

Guerra de Sucesión austriaca, conflicto bélico europeo que tuvo lugar desde 1740 hasta 1748, causado por las rivalidades sobre los dominios hereditarios de la Casa de Habsburgo.

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Causas del conflicto

La guerra se inició tras el fallecimiento en 1740 del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y archiduque de Austria Carlos VI. Antes de su muerte, muchas de las potencias de Europa, entre ellas Gran Bretaña, Francia, Prusia, Rusia y los Países Bajos, habían garantizado que la hija de Carlos, María Teresa I de Austria, sucedería a su padre, tal y como expresaba la Pragmática Sanción promulgada por aquél en 1713. Sin embargo, pronto aparecieron otros tres pretendientes al trono austriaco: Carlos Alberto, elector de Baviera (posteriormente, Carlos VII Alberto, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico); Augusto III, elector de Sajonia y rey de Polonia; y Felipe V, rey de España y miembro de la Casa de Borbón. Los dos primeros gobernantes basaban sus pretensiones en sus matrimonios con miembros de la familia Habsburgo que tenían prioridad frente a María Teresa en la línea sucesoria. Felipe V, por su parte, reclamaba los territorios de los Habsburgo atendiendo al hecho de que el emperador del Sacro Imperio Romano Carlos V, perteneciente a dicha línea dinástica, había sido rey de los territorios españoles desde 1516 hasta 1556. Los tres pretendientes confiaban en la supuesta debilidad de María Teresa para llevar a cabo sus demandas. Además, el rey de Prusia Federico II el Grande aprovechó la oportunidad para reclamar Silesia (hoy en día dividida entre Polonia, la República Checa y Alemania), que entonces pertenecía al gran ducado de Austria. El Rey prusiano precipitó la guerra al invadir y ocupar Silesia en 1740.

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Desarrollo de la guerra

El conflicto enfrentó por un lado a una alianza formada por Baviera (en el sureste de la actual Alemania), Francia, España, Cerdeña, Prusia y Sajonia; y por otro a Austria, los Países Bajos y Gran Bretaña. Este reino y España ya estaban en guerra desde 1739. El curso de la guerra, que tuvo lugar en varias zonas europeas, fue complicado. Federico II conquistó Silesia en dos campañas, conocidas con los nombres de primera guerra de Silesia (1740-1742) y segunda guerra de Silesia (1744-1745), cada una de las cuales finalizó con la paz entre Prusia y Austria. En la batalla de Dettingen (27 de junio de 1743), el llamado Ejército Pragmático (Gran Bretaña, Austria, Hannover y Hesse), a las órdenes de Jorge II, rey de Gran Bretaña e Irlanda y elector de Hannover, derrotó a los franceses. En la batalla de Fontenoy, que tuvo lugar el 11 de mayo de 1745 en dicha localidad, situada en la actual zona belga de la región de Flandes, los franceses, a las órdenes del conde Mauricio de Sajonia, derrotaron a los austriacos y a sus aliados e iniciaron la conquista de los Países Bajos austriacos, que terminó con la victoria francesa en Rocourt (Flandes), en octubre de 1746. El resto de los principales combates bélicos tuvieron lugar en Italia y enfrentaron a españoles y franceses, por un lado, y austriacos por otro. La denominada guerra del Rey Jorge y la primera de las llamadas guerras de Carnatic mantenidas entre Francia y Gran Bretaña constituyeron las fases norteamericana e india, respectivamente, de la guerra de Sucesión austriaca.

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Consecuencias del conflicto

El Tratado de Aquisgrán, que puso fin a la guerra de Sucesión austriaca en 1748, establecía que todas las conquistas llevadas a cabo durante la misma, con algunas excepciones, revirtieran a sus propietarios originales. María Teresa I de Austria conservó la mayor parte de sus territorios, salvo Silesia, que fue concedida a Prusia. Felipe de Borbón (hijo de Felipe V) consiguió los ducados italianos de Parma, Piacenza (Plasencia) y Guastalla.

Además de María Teresa I de Austria, el principal beneficiario de la guerra fue Prusia, que, gracias a sus éxitos militares y a la adquisición de Silesia, se convirtió en una de las potencias más fuertes de Europa. La decisión de Austria de recuperar Silesia llevó a la guerra de los Siete Años (1756-1763), la cual supuso a su vez la continuación del conflicto entre Francia y Gran Bretaña por sus respectivas colonias en Norteamérica y la India.

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