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Animal

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ArtrópodosArtrópodos
Esquema
4.5

Los animales pseudocelomados

Animales vermiculares entre microscópicos y pequeños cuya cavidad corporal es un pseudoceloma; carecen de aparato circulatorio. Hay 9 filos de animales pseudocelomados que se incluyen en la división Protóstomos de los eumetazoos con simetría bilateral. Constituyen un grupo polifilético (que no deriva de un antecesor común) muy heterogéneo.

Los filos Rotíferos, Gastrotricos, Kinorrincos, Nematodos y Nematomorfos presentan algunas características comunes, por lo que algunos autores los han agrupado en un superfilo denominado Asquelmintos.

Filo Nematodos: comprende gusanos alargados de forma cilíndrica con una cubierta dura denominada cutícula y una forma corporal mantenida por la presión de un fluido. Se alimentan generalmente por aspiración de líquidos, o ingesta de partículas pequeñas o materiales blandos. Son abundantes y viven en el suelo, y en sedimentos marinos y de agua dulce. Algunos son parásitos y causantes de enfermedades graves; 12.000 especies.

Filo Gastrotricos: son gusanos marinos y de agua dulce, pequeños (inferiores a 1 mm de longitud) y de cuerpo corto; 400 especies.

Filo Nematomorfos: reciben el nombre común de gusanos crin de caballos; son gusanos extremadamente largos y delgados. Son parásitos de artrópodos en su forma larvaria y en su forma adulta son libres y acuáticos; 250 especies.

Filo Acantocéfalos: reciben el nombre común de gusanos de cabeza espinosa y son parásitos del intestino de los vertebrados en su forma adulta y de los tejidos de diversos animales en su forma larvaria. Carecen de intestino y poseen una probóscide espinosa con la que se fijan al intestino del hospedador. Son parecidos a las tenias; 500 especies.

Filo Kinorrincos: son gusanos marinos pequeños y espinosos (menos de 1 mm de longitud); su cuerpo es corto y está dividido en 13 segmentos. La cabeza consta de una probóscide retráctil; 175 especies.

Filo Rotíferos: los miembros de este filo, los rotíferos, deben su nombre a un aparato con apariencia de rueda que portan sobre la cabeza y que utilizan para alimentarse y nadar. Con frecuencia son microscópicos y abundan en aguas dulces; 1.500 especies.

Filo Priapúlidos: son gusanos marinos de vida libre. El cuerpo consta de una probóscide, un tronco cubierto de espinas y uno o dos apéndices caudales; 15 especies.

Filo Endoproctos: son animales sésiles, pedunculados y muy pequeños. Casi todos son formas marinas que se alimentan mediante tentáculos; 150 especies.

Filo Loricíferos: este filo, establecido en 1983, está constituido por organismos de sólo 0,5 mm de longitud que viven en el sedimento marino. Las larvas son flotantes y los adultos sedentarios. Tienen bocas cónicas que pueden retraerse hacia una cabeza de espinas, a su vez retráctil.

4.6

Celomados: Protóstomos

Incluye aquellos eumetazoos protóstomos con simetría bilateral que tienen verdadero celoma. Algunos autores reúnen a los filos Sipuncúlidos, Equiúridos, Anélidos y Moluscos en un grupo denominado Trocozoos debido a la presencia en todos ellos de una larva trocófora.

Filo Sipuncúlidos: son gusanos marinos de tamaño medio (unos 3 cm de longitud) que tienen un cuerpo en forma de saco y una probóscide; 330 especies.

Filo Equiúridos: son animales marinos de aspecto vermiforme. Tienen una probóscide que utilizan para excavar y obtener alimento; 140 especies.

Filo Pogonóforos: este filo está formado por animales marinos con forma de gusano que viven en tubos enterrados en el sedimento marino; 145 especies.

Filo Pentastómidos: reciben el nombre común de gusanos lengua y son animales parásitos del aparato respiratorio de vertebrados; 90 especies.

Filo Onicóforos: en este filo se incluyen los denominados comúnmente gusanos de terciopelo; son animales con aspecto de oruga que viven en ambientes terrestres aunque en zonas húmedas; 70 especies.

Filo Tardígrados: son animales de pequeño tamaño, de menos de 1 mm de longitud. La mayor parte de las especies son terrestres aunque también hay tardígrados marinos y dulceacuícolas; 400 especies.

Filo Anélidos: los miembros del filo Anélidos tienen un celoma bien desarrollado, un cuerpo blando, y (como norma) una segmentación muy evolucionada. Poseen unas estructuras en forma de púas o cerdas (quetas) que utilizan para deslizarse. Este grupo incluye a las lombrices de tierra (clase Oligoquetos), las sanguijuelas (clase Hirudíneos) y la clase menos conocida, los gusanos con cerdas (clase Poliquetos); 14.000 especies.

Filo Moluscos: es uno de los filos animales con mayor número de especies e incluye a los caracoles y a las almejas, entre otros. Los moluscos presentan una concha dura y un cuerpo blando. Se observa un cierto vestigio de metamerismo, y el celoma es pequeño. La cavidad corporal principal es parte del aparato circulatorio. Algunas formas, como los pulpos y los calamares, alcanzan un tamaño considerable. Las ocho clases de moluscos son: Caudofoveados, Solenogastros, Poliplacóforos (quitones), Monoplacóforos, Escafópodos (conchas colmillos o dentalios), Gasterópodos (caracoles y babosas), Bivalvos (almejas y otros) y Cefalópodos (pulpos, calamares y otros); 50.000 especies.

Filo Artrópodos: el cuerpo de un artrópodo está cubierto por un esqueleto duro articulado. Es el filo animal más grande a causa del gran número de insectos que existen. Los artrópodos abundan y son capaces de sobrevivir en casi todos los hábitats. El cuerpo está segmentado y el celoma se ha reducido. Las clases del filo Artrópodos pueden agruparse en subfilos: subfilo Trilobites, subfilo Quelicerados (que tienen el primer par de apéndices modificados en quelíceros), subfilo Crustáceos y subfilo Unirrámeos (insectos y miriápodos). Más de 1.000.000 de especies.

4.7

Celomados: Deuteróstomos

A este gran grupo pertenecen el resto de los animales que se caracterizan porque la boca se origina secundariamente como una nueva formación durante el desarrollo embrionario. Son todos eucelomados. Los filos Foronídeos, Ectoproctos y Braquiópodos se agrupan en un superfilo llamado Lofoforados o Tentaculados ya que todos ellos poseen una corona de tentáculos denominada lofóforo que utilizan para alimentarse.

Filo Foronídeos: los miembros de este filo tienen el intestino en forma de U debido a que su cuerpo es muy alargado. Viven en tubos en los que el lofóforo y el ano se localizan en un extremo. Las formas adultas miden entre 1 y 10 cm y son todas marinas; 10 especies.

Filo Ectoproctos o Briozoos: los miembros de este filo, ectoproctos, polizoos o briozoos verdaderos, son animales pequeños, coloniales, y recuerdan a foronídeos simplificados. Son principalmente marinos, y viven en el interior de una cubierta dura; 4.000 especies.

Filo Braquiópodos: estos animales se parecen a las almejas pero tienen conchas superior e inferior en vez de derecha e izquierda. Todos son marinos; 325 especies.

Filo Quetognatos: este filo comprende a las saetas, animales pequeños, activos, exclusivamente marinos y de relaciones desconocidas; 70 especies.

Filo Equinodermos: los equinodermos incluyen a las estrellas de mar y a los cohombros de mar, entre otros. Tienen una locomoción lenta que depende principalmente de unas pequeñas estructuras denominadas pies ambulacrales. Todos son animales marinos. Las seis clases que existen son: Crinoideos (lirios de mar), Asteroideos (estrellas de mar), Ofiuroideos (ofiuras), Equinoideos (erizos de mar y dólares de arena), Holoturioideos (cohombros de mar) y Concentricicloideos (margaritas de mar); 6.000 especies.

Filo Hemicordados: estos animales marinos vermiculados presentan algunas características que los relacionan con los cordados. Entre ellas está el resto de lo que pudo ser una notocorda (ver el apartado siguiente relativo al filo Cordados), un cordón nervioso dorsal, y un sistema de hendiduras branquiales. Sin embargo, la forma larval de los gusanos los vincula con los equinodermos; 85 especies.

Filo Cordados: el filo Cordados incluye a los vertebrados (animales con columna vertebral) y a algunos invertebrados emparentados con ellos. En algún momento de su vida, todos poseen un cilindro rígido, denominado notocorda, de posición dorsal al intestino. En los vertebrados la notocorda está reemplazada por una serie de huesos (vértebras).

Existen dos subfilos de cordados invertebrados. La forma adulta del subfilo Tunicados está muy modificada y se fija a un sustrato. Se alimentan a través de las hendiduras branquiales. La notocorda sólo se conserva en la larva de vida libre. Todos son animales marinos, y existen cerca de 3.000 especies. Los miembros del subfilo Cefalocordados (lancetas) se parecen a peces muy simples. Viven en el mar. Obtienen el alimento del agua cuando ésta pasa a través de sus hendiduras branquiales. Hay unas 25 especies.

El resto de los cordados pertenece al subfilo Vertebrados y se caracterizan por presentar una columna vertebral. Aunque el grupo es muy numeroso (cuenta con unas 50.000 especies), es superado ampliamente por los artrópodos. Por lo general, se reconocen siete clases. La clase original Peces se repartió, hace tiempo, en cuatro clases: Mixines (mixines), Cefalaspidomorfos (lampreas), Condrictios (peces cartilaginosos como los tiburones y las rayas) y Osteíctios (peces óseos). La clase Anfibios comprende animales semiacuáticos como las salamandras, los sapos y las ranas. La clase Reptiles está mejor adaptada a la vida sobre la tierra e incluye tortugas, lagartos y cocodrilos. La clase Aves destaca no sólo por su capacidad para volar, sino también por su sangre caliente y su cubierta de plumas aislante. La clase de los Mamíferos se caracteriza por la presencia de pelo y de glándulas mamarias que secretan leche. Este grupo es también de sangre caliente.

5

Los animales en el ecosistema

La diversificación de los animales ha sido tan importante que ocupan un gran número de nichos ecológicos (Ecología). Los herbívoros forman un eslabón básico en las cadenas alimentarias, o en la red trófica. Éstos son devorados por carnívoros, que a su vez lo son por otros carnívoros. Muchos animales son parásitos o se alimentan de carroña o sedimentos. Algunos admiten una dieta muy variada, mientras que la de otros es más restringida. El camuflaje y las cubiertas protectoras son algunas de las estrategias que les permiten hacer frente a los depredadores.

Los animales compiten por recursos que escasean, como los alimentos y un lugar para vivir. Las relaciones entre depredadores y víctimas han conducido a una evolución simultánea de ambos, es decir, la evolución de la presa está influida por la de sus depredadores. Los parásitos, aunque son dañinos, no suelen matar a sus huéspedes y deben ser capaces de superar adaptaciones de defensa. Por otro lado, los mutualistas cooperan con otros organismos. Esto también ocurre entre plantas y animales; las plantas proporcionan el alimento a los animales, y éstos, a su vez, llevan a cabo la polinización y la distribución de las semillas.

Existe un gran número de estrategias que permiten a los animales sobrevivir y reproducirse. Cuando el alimento abunda en un ecosistema, los animales que viven en él tienden a reproducirse más. Sin embargo, cuando existe una gran competencia por el alimento, desarrollan una forma más eficaz de utilizar los recursos y tienden a cuidar a sus crías durante un periodo de tiempo más prolongado. Cuando el ecosistema es estable, como en los trópicos, la competencia conduce a ciclos vitales complejos y a adaptaciones complicadas, tanto en lo que se refiere a estructura como a comportamiento. Ver Conducta animal.

Los animales se desplazan con frecuencia de un lugar a otro. Esto les permite encontrar alimento, eludir a los depredadores y reproducirse de modo eficaz. Gracias a la migración (véase Migración animal), muchas aves, y también otros animales, pueden alimentarse y reproducirse en lugares donde la comida abunda en determinadas estaciones. Los desplazamientos están limitados por el abastecimiento de alimentos, el terreno y las capacidades individuales para la locomoción. Cada hábitat y área local tiende a desarrollar su propia fauna. Ver Distribución animal.

6

Animales en la comunidad humana

Desde que los hombres aparecieron en la Tierra, han vivido en estrecha asociación con otros animales. Durante la mayor parte de este tiempo los humanos fueron cazadores y recolectores que dependían de los animales salvajes para comer y vestirse. Además, también encontraban una fuente de placer estético y fuerza espiritual en la vida animal que les rodeaba. La evidencia de ello está en las extraordinarias pinturas que se encuentran en el sur de Francia y el norte de España, realizadas por los hombres del paleolítico. Las prácticas religiosas de los nativos de Norteamérica incluían la veneración de ciertos animales como el oso, el lobo y el águila, en un intento de adquirir la fuerza, la sabiduría, el coraje y la velocidad que atribuían a estos animales.

Las sociedades humanas han continuado exhibiendo algunas de estas relaciones. El interés estético por los animales está expresado en los mosaicos y frescos de la antigua Grecia, Roma y Egipto, en las pinturas de los maestros del renacimiento y en innumerables obras de artistas más recientes. Los sentimientos místicos hacia los animales están reflejados en mitos y cuentos populares, fábulas moralistas e historias para niños, así como en la adopción de sus nombres para automóviles, equipos deportivos y otros.

A pesar del gran desarrollo de la tecnología, la agricultura y la domesticación de muchas especies, el hombre moderno aún depende para alimentarse de las reservas de determinados animales en estado salvaje, como peces y mariscos. Sin embargo, la explotación comercial descontrolada ha reducido enormemente estos recursos y ha conducido a algunas especies al borde de la extinción. Véase también Especies amenazadas.

Cuando los seres humanos pasaron de ser cazadores a ser agricultores, cambiaron las relaciones entre los hombres y los animales. Los animales que se alimentaban de ganado o que destruían las cosechas fueron reducidos o exterminados, y la alteración del medio eliminó los hábitats de muchas otras especies. Sin embargo, cuando los humanos se concentraron en ciudades, algunos animales, como las ratas, se multiplicaron y se convirtieron en importantes portadores de enfermedades.

Los seres humanos domesticaron algunos animales para alimentarse, vestirse, realizar trabajos, y como mascotas (véase Cría de animales; Animales de compañía). Cómo sucedió es un tema controvertido. Mediante la protección y la reproducción selectiva, los seres humanos transformaron los primeros animales domesticados en razas más productivas, como es el caso del ganado vacuno, las ovejas y las aves de corral. También contribuyen al bienestar humano los perros, los gatos, las ratas blancas y los ratones, las cobayas y los monos que la investigación médica ha utilizado para aumentar el conocimiento de la fisiología humana y para desarrollar fármacos y procedimientos para combatir las enfermedades de la especie humana.

Sin embargo, conforme nuestra especie continúa extendiéndose por la Tierra, invade y contamina los ambientes de muchos animales reduciendo los hábitats restantes a zonas cada vez menores. A menos que esta tendencia se invierta, la mayor parte de la vida animal se enfrenta a la extinción.

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