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Resultados en Windows Live® Anthem o Antífona, composición coral en lengua inglesa con texto religioso no litúrgico. Es una de las principales formas de música de la iglesia protestante. Se desarrolló en la Inglaterra del siglo XVI como la versión anglicana del motete (que se cantaba en latín durante los servicios católicos). Suele estar acompañada al órgano, aunque también puede tomar la forma de un coro sin acompañamiento. Un ejemplo de ello es la pieza 'Sing Joyfully' del compositor inglés William Byrd. La antífona versada alterna entre el solista y el coro y a menudo lleva acompañamiento instrumental. Ejemplo de ello es 'This Is the Record of John' para tenor, coro y violas, del compositor inglés Orlando Gibbons. A finales del siglo XVII, las antífonas de Henry Purcell marcaron el punto álgido de esta forma musical. De la gran antífona de coronación My Heart is Inditing (1685) hasta la profunda melancolía de la antífona funeraria por la reina María II Estuardo, Thou Knowest, Lord (1695), las obras de Purcell combinaban un ritmo fuerte, audaces armonías y un talento contrapuntístico natural que se convirtieron en señas de identidad de la música coral inglesa. En la siguiente generación, Georg Friedrich Händel continuó la tradición de las obras ceremoniales a gran escala, como lo atestiguan sus antífonas de coronación Zadok the Priest (1727) y las 11 antífonas 'Chandos' (1716-1719), que se han expandido desde la estructura versada de la antífona hasta conformar cantatas de varios movimientos. Desde entonces cada generación ha compuesto antífonas, que han supuesto quizá el mayor aporte a la tradición musical inglesa, incluso en épocas en las que otras formas compositivas dominaban virtualmente el país. A partir del siglo XIX y hasta nuestros días han desempeñado un papel importante en el 'renacimiento' general de la música inglesa. Los ejemplos más destacados son, una vez más, las grandes antífonas ceremoniales, como I Was Glad de Hubert Parry (compuesta para la coronación de Eduardo VII en 1902) y Jerusalem (1916), que combina un lenguaje armónico por lo general conservador con la grandiosidad del romanticismo. En el siglo XX, Ralph Vaughan Williams y Herbert Howells, entre muchos otros, han escrito notables antífonas, a menudo en un estilo que evoca los tiempos de la polifonía de las antífonas isabelinas. El término antífona a veces hace referencia a himnos ceremoniales profanos, como los himnos nacionales.
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