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Agricultura

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Planta de arrozPlanta de arroz
Esquema
1

Introducción

Agricultura, arte, ciencia e industria que se ocupa de la explotación de plantas y animales para el uso humano. En sentido amplio, la agricultura incluye el cultivo del suelo, el desarrollo y recogida de las cosechas, la cría y desarrollo de ganado, la explotación de la leche y la silvicultura (véase Cría de animales; Granja agrícola; Silvicultura; Granja avícola; Acondicionamiento del suelo; Orígenes de la agricultura; Agricultura biológica).

Las agriculturas regionales y nacionales se abordan con mayor detalle en los artículos individuales dedicados a los diferentes continentes y países.

La agricultura moderna depende en gran medida de la ingeniería, la tecnología y las ciencias biológicas y físicas. El riego, el drenaje, la conservación y la canalización, campos todos importantes para garantizar el éxito en la agricultura, requieren los conocimientos especializados de los ingenieros agrícolas.

La química agrícola se ocupa de otros problemas vitales para la agricultura, tales como el empleo de fertilizantes, insecticidas y fungicidas, la estructura del suelo, el análisis de los productos agrícolas y las necesidades nutricionales de los animales de granja.

La mejora vegetal y la genética representan una contribución incalculable en la productividad agrícola. La genética, además, ha introducido una base científica en la cría de animales. Los cultivos hidropónicos, un método en el que las plantas prosperan sin tierra gracias a soluciones de nutrientes químicos, pueden resolver otros problemas agrícolas adicionales.

El empaquetado, procesamiento y comercialización son actividades íntimamente relacionadas y también influenciadas por el desarrollo de la ciencia. Los métodos de congelación rápida y deshidratación han ampliado los mercados de los productos agrícolas (véase Procesado y conservación de los alimentos).

La mecanización, la característica más destacada de la agricultura de finales del siglo XIX y del siglo XX ha aliviado mucho el agotador trabajo del agricultor. Aún más significativo: la mecanización ha multiplicado la eficiencia y productividad de las explotaciones agrícolas. Ver Maquinaria agrícola.

Aviones y helicópteros se emplean en la agricultura con finalidades tales como la siembra, el transporte de productos perecederos y la lucha contra los incendios forestales, así como para fumigar las cosechas para controlar las plagas de insectos y las enfermedades. Los aparatos de radio y televisión transmiten datos meteorológicos vitales, así como otras informaciones de interés para los agricultores.

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La agricultura mundial

A lo largo de los 10.000 años transcurridos desde el desarrollo de la agricultura, los pueblos de todo el mundo han descubierto el valor alimenticio de plantas y animales salvajes, domesticándolos y criándolos. Los más importantes son los cereales, como el trigo, el arroz, el maíz y el centeno; la caña de azúcar y la remolacha azucarera; los animales de carne, como las ovejas, las vacas, las cabras y los cerdos; las aves, como los pollos, los patos y los pavos; y productos como la leche, el queso, los frutos secos y los aceites. La fruta, las verduras y las aceitunas son también importantes fuentes de alimentos para el ser humano. Los granos para pienso de animales incluyen la soja, el maíz forrajero y el sorgo. Los artículos independientes sobre plantas y animales en concreto contienen información adicional. Véase también Gramíneas; Ensilado.

También se obtienen ingresos de cultivos no alimentarios como el caucho, las plantas de las que se obtienen fibras, el tabaco y las semillas oleaginosas empleadas en compuestos químicos sintéticos, así como de la cría de animales para la obtención de pieles.

Las condiciones que determinarán el tipo de explotación incluyen el clima, el suministro de agua y el terreno. Véase también Ecología.

Casi el 50% de la población del mundo se dedica a la agricultura. La distribución, a finales de la década de 1980, variaba desde un 64% de la población activa en África hasta un 4% en Estados Unidos y Canadá. En Asia, la cifra era de un 61%; en América del Sur, un 24%; en Europa del Este y la antigua Unión Soviética (URSS), el 15%, y el 7% en Europa Occidental.

El tamaño de las explotaciones varía enormemente de una región a otra. Por ejemplo, a finales de la década de 1980, su tamaño medio en Canadá era de unas 230 hectáreas (ha) por granja, mientras que la media en Filipinas era algo inferior a 3,6 ha, y en Indonesia, de menos de 1,2 hectáreas.

El tamaño depende también del propósito de la explotación. Las explotaciones comerciales, cuyo propósito es hacer dinero, suelen emplear grandes superficies de terreno. Los latifundios de Latinoamérica son propiedades de gran extensión, privadas, explotadas por mano de obra arrendataria y caracterizadas por una ineficaz utilización de los recursos disponibles. En algunas áreas de Latinoamérica llegan a alcanzar miles y hasta decenas de miles de hectáreas. Los monocultivos producen té, caucho y cacao. La eficiencia de las plantaciones de trigo se optimiza cuando abarcan algunos miles de hectáreas y pueden ser trabajadas por equipos agrícolas y máquinas. Las granjas de ganado ovino australianas y otras granjas de cría de ganado deben ser igualmente extensas para proveer de pastos a miles de animales. Las explotaciones agrícolas de las comunas chinas, las cooperativas gestionadas por comunidades peruanas o los ejidos mexicanos son otros ejemplos de unidades agrícolas que han de ser amplias, como lo eran las granjas colectivas propiedad de empleados del estado, que eran los encargados de trabajarlas, en la desaparecida URSS.

Las explotaciones individuales de subsistencia y las pequeñas explotaciones mixtas unifamiliares van decreciendo en número en los países desarrollados, pero siguen siendo numerosas en los países en vías de desarrollo de África y Asia. Los ganaderos nómadas recorren el África subsahariana, Afganistán y Laponia; y el pastoreo sigue siendo una parte importante de la agricultura en áreas como Mongolia.

Buena parte de las divisas ingresadas por un país puede depender de una única mercancía; por ejemplo, Sri Lanka depende del , Dinamarca está especializada en productos lácteos, Australia en la producción de lana, y Nueva Zelanda y Argentina en productos cárnicos.

La importancia de un determinado país como exportador de productos agrícolas depende de muchas variables. Entre ellas está la posibilidad de que no esté suficientemente desarrollado en el ámbito industrial para producir mercancías elaboradas en cantidad suficiente o que carezca de la necesaria sofisticación tecnológica. Este tipo de exportadores agrícolas incluye a Ghana, que exporta cacao y a Myanmar (Birmania) que exporta arroz. Por otra parte, un país muy desarrollado puede producir excedentes que su población no necesita; es el caso de Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa occidental.

Dado que las naciones dependen de la agricultura no sólo para alimentarse, sino para obtener ingresos y también materias primas para la industria, el comercio agrícola es una preocupación constante, regulada por acuerdos internacionales como el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), el Mercosur y por grupos con intereses comerciales comunes como la Unión Europea.

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Historia

La historia de la agricultura puede dividirse en cuatro grandes periodos de duración desigual, cuyas fechas difieren enormemente según las regiones: prehistórico, histórico (incluido el periodo romano) feudal y científico.

3.1

Agricultura prehistórica

Los primeros agricultores pertenecían en su mayor parte a la cultura del neolítico. Los emplazamientos ocupados por estos pueblos se encontraban en lo que hoy son Irak, Irán, Israel, Jordania, Siria y Turquía; en el Sureste asiático, en la actual Tailandia; en África, a lo largo de río Nilo en Egipto; y en Europa, en las márgenes del río Danubio y Macedonia, Tracia y Tesalia. También se han identificado primitivos centros agrícolas en el área del Huang He (río Amarillo), en China; en el valle del río Indo, en India y Pakistán; y en la cuenca de México, al noroeste del istmo de Tehuantepec.

Las fechas de las que datan las plantas y animales domesticados varían según las regiones, pero la mayoría son anteriores al sexto milenio a.C., y las más antiguas podrían remontarse al año 10000 a.C. Los científicos han aplicado el método del carbono 14 (véase Datación: Método del carbono 14) sobre restos de animales y plantas y han fechado hallazgos de ovejas domesticadas que se remontan al año 9000 a.C. en el norte de Irak; de vacas del sexto milenio a.C. en el noreste de Irán; de cabras del año 8000 a.C. en el centro de Irán; de cerdos del año 8000 a.C. en Thailandia y del 7000 a.C. en Tesalia; onagros, o asnos, del año 7000 a.C. en Jarmo, Irak; y de caballos del año 4350 a.C. en Ucrania. La llama y la alpaca fueron domesticadas en las regiones andinas de Sudamérica a mediados del tercer milenio a.C.

Según las pruebas realizadas con el carbono14, el trigo y la cebada fueron cultivados en Oriente Próximo en el octavo milenio a.C.; el mijo y el arroz en China y el Sureste asiático ya en el año 5500 a.C.; y la calabaza, que además de aportar alimento se utilizaba como vasija en México y otros países del continente americano, hacia el año 8.000 a.C. Las leguminosas descubiertas en Tesalia y Macedonia se remontan hasta el año 6000 a.C. El lino se cultivaba y, aparentemente, se empleaba para elaborar tejidos a comienzos del periodo neolítico.

El agricultor empezó, probablemente, fijándose en qué plantas silvestres eran comestibles o útiles de algún modo, y aprendiendo a conservar sus semillas para replantarlas en terrenos despejados con anterioridad. El cultivo durante un largo periodo de tiempo de las plantas más prolíficas y resistentes producía una variedad estable. Los rebaños de cabras y ovejas estaban compuestos por animales salvajes jóvenes capturados, y aquellos que presentaban los caracteres más deseables, tales como cuernos pequeños y una elevada producción de leche, eran criados de forma selectiva. Los uros parecen ser los antecesores del ganado vacuno europeo, y el buey salvaje asiático es el del cebú, el ganado vacuno con gibas de Asia. El gato, el perro y los pollos fueron domesticados muy pronto. La transición de la caza y la recolección a la dependencia de la producción propia de alimentos se produjo de forma gradual, y en algunos lugares aislados del mundo, aún no se ha logrado. Las cosechas y el suministro propio de carne eran complementados por la pesca y la caza de aves, así como por la carne de animales salvajes.

Los agricultores del neolítico vivían en alojamientos sencillos como cuevas y pequeñas chozas de adobe secado al sol o de carrizo y madera. Estas viviendas se agrupaban en pequeñas aldeas o existían como explotaciones aisladas rodeadas de campos, ofreciendo abrigo a animales y personas en edificaciones adyacentes o unidas. En el neolítico, la aparición de ciudades como Jericó (fundada c. 9000 a.C.) se vio estimulada por la producción de excedentes agrícolas.

El pastoreo puede haber sido posterior a esto. La evidencia parece indicar que las explotaciones mixtas, la combinación de cosechas y la cría de animales era el patrón más habitual en el neolítico. No obstante, los pastores nómadas recorrían las estepas de Europa y Asia, donde fueron domesticados el caballo y el camello.

La primeras herramientas agrícolas eran de madera y piedra. Incluían la azada de piedra; la hoz para recoger el grano fabricada con palas de piedra afilada; la pértiga empleada para agujerear el suelo y plantar semillas y, con posteriores adaptaciones, como pala o azadón; y un arado rudimentario, una rama de árbol modificada empleada para levantar la superficie del suelo y prepararlo para la siembra. Más tarde se adaptó el arado para el tiro por bueyes.

Las penillanuras del suroeste de Asia y los bosques de Europa disponían de lluvia suficiente para el mantenimiento de la agricultura, pero Egipto dependía de las inundaciones anuales del Nilo para reponer la humedad y fertilidad del suelo. Los habitantes del llamado ‘creciente fértil’, en torno a los ríos Tigris y Éufrates, dependían también de las inundaciones anuales para obtener agua para la irrigación. El drenaje se hacía necesario para impedir que el suelo fuera arrastrado de las laderas por las que corrían los ríos. Los agricultores que vivían en las proximidades del río Huang He desarrollaron un sistema de irrigación y drenaje para controlar los daños sufridos por sus campos en la planicie aluvial atravesada por los meandros del río.

Aunque los asentamientos neolíticos eran más permanentes que los campamentos de los pueblos cazadores, las aldeas tenían que trasladarse periódicamente en algunas áreas, ya que sus campos perdían fertilidad a causa de la sobreexplotación. Esto resultaba más necesario en el norte de Europa, donde los campos se despejaban mediante la técnica de la tala y el incendio. Los asentamientos a lo largo del Nilo, por el contrario, eran más permanentes, dado que el río depositaba en sus márgenes limo fértil todos los años. Véase también Arqueología.

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