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Esquema
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII se realizaron numerosos descubrimientos en el campo de la cirugía. Gran parte de éstos se debieron al cirujano francés Ambroise Paré, miembro de la Corporación de Cirujanos Barberos. Paré utilizó con éxito el método de la ligadura de arterias para controlar la hemorragia, eliminando el viejo método de la cauterización de la zona sangrante con un hierro candente. Durante este periodo, el médico y anatomista inglés William Harvey descubrió la circulación de la sangre. El fabricante de lentes y naturalista holandés Antoni van Leeuwenhoek contribuyó al desarrollo del microscopio. Esto hizo posible el descubrimiento de la estructura celular de las plantas por el físico inglés Robert Hooke y el descubrimiento de la composición celular de la sangre y otros detalles por el anatomista italiano Marcelo Malpighi, hecho que preparó el camino para otros descubrimientos en campos como la bacteriología y la anatomía patológica. Numerosos cirujanos contribuyeron al desarrollo de la cirugía durante la última parte de este periodo. En Francia destacaron los cirujanos Jean Petit y Pierre Desault. En Gran Bretaña el anatomista escocés Alexander Monro y su hijo y nieto del mismo nombre, también el cirujano Sir Percival Pott y William Hunter, anatomista y fisiólogo, y su hijo John Hunter, anatomista y cirujano, hicieron contribuciones importantes a la cirugía.
Se cree que la era de la cirugía moderna comenzó en 1809 con la ooforectomía (extirpación de los ovarios) realizada por el cirujano estadounidense Ephrain McDowell, de Kentucky. Con el descubrimiento de la anestesia (1842-1847), se eliminó una gran barrera para el avance de la cirugía. Sin embargo, la gangrena, septicemia, tétanos, y las infecciones quirúrgicas seguían creando graves problemas. Gracias al químico francés Louis Pasteur, que desarrolló su teoría de los gérmenes y descubrió que la fermentación está producida por microorganismos, la cirugía alcanzó un desarrollo pleno. Cuando el cirujano británico Joseph Lister, aplicó los descubrimientos de Pasteur a la cirugía y formuló su teoría sobre la sepsis y la antisepsia, se superó otro obstáculo para la cirugía. En la actualidad la cirugía se realiza con los siguientes propósitos: diagnóstico, como la apertura quirúrgica de una parte del cuerpo con fines exploratorios y extirpación de tejido para analizarlo (aunque las herramientas diagnósticas actuales eliminan esta necesidad en muchos casos), la corrección de una deformidad o anomalía, la curación de la enfermedad, el alivio del sufrimiento y la prolongación de la vida.
En la actualidad, la cirugía correctora se emplea para el pie zambo, labio leporino, paladar hendido, deformidades de la columna vertebral, displasia congénita de cadera y numerosas enfermedades del corazón y vasos sanguíneos. La cirugía plástica se utiliza para corregir los defectos producidos por accidentes o enfermedades. Algunos cirujanos han desarrollado el campo de la cirugía estética para cambiar rasgos poco atractivos, malformaciones nasales y otros trastornos producidos por accidente o enfermedad.
El tratamiento quirúrgico de las fracturas consiguió grandes avances gracias al clavo intramedular desarrollado por el alemán Kunstcher, al desarrollo de aceros y tecnología del grupo suizo de Müller y al desarrollo de los fijadores externos como el de Ilizarov. Las prótesis articulares consiguieron buenos resultados gracias al inglés sir John Charnley (cadera) y al estadounidense Insall (rodilla). La cirugía de columna experimentó un gran auge gracias al estadounidense Harrington, al mexicano Luque y a los franceses Cotrel y Dubousset. La neurocirugía comprende diversas técnicas, estudio y operaciones, como la extirpación de tumores, evacuación de abscesos, extracción de coágulos sanguíneos y reparación de malformaciones vasculares (aneurismas) en el cerebro; se realizan operaciones sobre la médula espinal y se pueden introducir analgésicos a través de un catéter para disminuir el dolor. También se realizan operaciones quirúrgicas sobre los nervios periféricos, como extirpación de tumores, liberación de compresiones e injertos. El sistema cardiovascular también puede tratarse quirúrgicamente. Aunque en épocas anteriores la cirugía se empleaba sólo para el tratamiento de heridas por arma blanca o por proyectiles, muchas de las operaciones actuales se dirigen al tratamiento de cardiopatías congénitas y de lesiones de las válvulas cardiacas por secuelas de enfermedades como la fiebre reumática. La ligadura de arterias para el control de la hemorragia y el desarrollo de la circulación extracorpórea son grandes avances. Muchas de las enfermedades de los vasos sanguíneos antes fatales o incapacitantes se pueden curar en la actualidad con tratamiento quirúrgico. El cirujano puede restablecer un flujo sanguíneo normal a un órgano vital eliminando las obstrucciones en las arterias. Se pueden extirpar segmentos de arterias lesionadas y restablecer la comunicación mediante un injerto de donante o injerto sintético. Los defectos arteriales se reparan con la apertura del vaso y la extracción del coágulo, sustitución del segmento con un injerto sintético o biológico, o aumentando el calibre de un vaso, para lo que se introduce un dispositivo en su interior, que separa sus paredes. En ocasiones se cauterizan los vasos si la cirugía es demasiado arriesgada. La historia de la cirugía del sistema respiratorio ha cambiado desde que es posible operar los pulmones y otras vísceras torácicas sin que éstos se colapsen. Esto se consigue con diferentes tipos de aparatos diseñados para mantener la diferencia de presión necesaria durante la operación, con un método hipoatmosférico o hiperatmosférico. En la actualidad se puede extirpar sin peligro un pulmón o una parte del mismo en pacientes con cáncer o infecciones como la tuberculosis. En la cirugía del aparato digestivo se extirpan úlceras y tumores, se reparan lesiones, se liberan adherencias en procesos inflamatorios y se resuelven las torsiones (vólvulos) debidas a estas adherencias con lo que se restablece la función normal. También se emplea el láser para cauterizar lesiones. A veces se extirpa parte del estómago o del intestino por la presencia de un cáncer. También se operan con éxito el hígado o la vesícula biliar. Por ejemplo, cuando existen cálculos (piedras) en la vesícula biliar ésta puede ser extirpada, incluso por vía laparoscópica. El sistema genitourinario, esto es, el riñón, la vejiga, y los órganos reproductores, pueden ser objeto de diferentes procedimientos quirúrgicos. La cirugía de los órganos reproductores femeninos, como los ovarios, el útero, y las trompas de Falopio ha conseguido avances significativos. Otro tipo de cirugía es la que trata los trastornos de los órganos de secreción interna (glándulas endocrinas). La glándula pineal y la hipófisis en el cerebro, el tiroides, las paratiroides y el timo en el cuello, el páncreas, las glándulas suprarrenales y las sexuales (ovarios y testículos), pueden ser objeto de cirugía.
En ocasiones se emplea la cirugía para aliviar el sufrimiento aunque sea poco probable la curación, en especial en el tratamiento del cáncer. Se alivia el sufrimiento mediante sección de los nervios que están afectados por el tumor; extirpación de las partes del tumor que pueden estar comprimiendo otros órganos, produciendo dolor o alterando la función; o eliminando áreas de ulceración e injerto de piel. En ocasiones se extirpan zonas amplias de degeneración con la ayuda de aparatos eléctricos, cubriendo la superficie cruenta con otras partes del cuerpo del paciente.
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