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Resultados en Windows Live® Guerra de los Siete AñosArtículo de la enciclopedia
Esquema
Guerra de los Siete Años, serie de conflictos internacionales que se produjeron entre 1756 y 1763, con el objetivo de conseguir el control sobre Silesia, y la supremacía colonial en América del Norte y en la India. Participaron las principales potencias europeas, en concreto Prusia, Gran Bretaña y Hannover por un lado, y Austria, Sajonia, Francia, Rusia, Suecia y España, por otro. En el espacio norteamericano se denominó Guerra Francesa e India, y participaron Gran Bretaña y sus colonias americanas contra Francia y sus aliados algonquinos. La fase asiática dio lugar al dominio británico en la India.
La decisión austriaca de recuperar la rica provincia de Silesia, que había pasado a manos de Prusia en 1748, fue el motivo principal de la guerra de los Siete Años. María Teresa I de Austria consiguió el apoyo de Rusia, Suecia, Sajonia, España y Francia, con el único fin de declarar la guerra a Prusia y a su aliado, Gran Bretaña. Sin embargo, fue Federico II de Prusia quien inició las hostilidades, atacando y tomando Sajonia en 1756. Durante la primera mitad de la guerra, ésta se decantó a favor de los prusianos, que derrotaron a los franceses en Rossbach, a los austriacos en Leuthen, en 1757, y a los rusos en Zorndorf (en 1758). Sin embargo, cuando Suecia entró en la contienda y casi toda Europa se opuso a Federico, el conflicto pareció dar un giro. Hacia 1759, Prusia Oriental se hallaba en manos de los rusos y Berlín había sido tomado, lo que hizo que la situación prusiana fuera desesperada. Sin embargo, dos factores importantes hicieron que se produjera el predominio prusiano al final de la guerra: uno fue el apoyo efectivo de Gran Bretaña y de Hannover que, si bien ninguno de ellos había combatido hasta entonces de forma eficaz, de repente vencieron a los franceses; el segundo factor, y más importante, fue la retirada de la guerra (1762) de Rusia y Suecia, debido a que, a la muerte de Isabel Petrovna, emperatriz de Rusia, en 1762, su sucesor, Pedro III, que era un gran admirador de Federico, rápidamente firmó un tratado de paz.
En América del Norte, la guerra comenzó en 1754. La rivalidad colonial entre Francia y Gran Bretaña, debida al control de las lucrativas factorías de pieles y a las tierras situadas al oeste de los montes Apalaches, así como a los derechos de pesca en la costa de Terranova, fue creciendo poco a poco. Los franceses, mediante una estrategia de cerco, esperaban contener la colonización inglesa hacia el oeste, sobre todo en el valle de Ohio, donde los plantadores de Virginia habían establecido varias factorías peleteras en 1749, y así poder unir, gracias a la construcción de una cadena de fuertes, sus territorios canadienses con sus posesiones del sur de Nueva Orleans. Durante los dos primeros años de guerra, vencieron las fuerzas francesas, logrando una importante y sorpresiva victoria en la defensa de Fort Duquesne. Sin embargo, en 1757, el político británico William Pitt el Viejo, que estaba a favor de los prusianos, se hizo cargo de la política exterior británica y puso al general británico James Wolfe al mando de las tropas en el Nuevo Mundo. La intrépida estrategia de Pitt logró derrotar a los franceses: hacia 1760, los británicos habían conquistado todo el Canadá francés.
Gran Bretaña también alcanzó sus objetivos en la India, acabando por completo con los planes franceses para hacerse con el control del país. Responsable en gran parte del éxito fue el militar británico Robert Clive. El suceso más importante de la guerra, inscrita en el contexto de las denominadas guerras de Carnatic, fue la batalla de Plassey.
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