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Introducción; Formas primitivas de la canción; La canción profana en la edad media; El periodo renacentista; La influencia de la ópera y la ballad opera; El Lied; La canción de concierto contemporánea
Canción, texto corto, lírico o narrativo, acompañado de música. La música a menudo reproduce el sentimiento del texto e intenta subrayar su contenido emocional. Suele ser un poema con música. En su acepción moderna, el término canción suele limitarse a las composiciones para una o dos voces, frecuentemente con acompañamiento instrumental. Este artículo tratará principalmente de la historia de la canción artística occidental, es decir, de la canción como producto del talento consciente de un músico con una formación específica y que tiene melodías y acompañamientos totalmente propios o de su invención. Se distingue de la canción folclórica, esto es, de la canción que se origina como parte y gracias a la tradición oral de un pueblo. Sin embargo, es necesario conocer aquel estilo para indicar el trasfondo sobre el que se desarrollaron las formas más complejas.
Las canciones folclóricas son básicamente composiciones comunales, es decir, expresiones anónimas de la cultura que las produce, aunque la melodía y las letras de una canción específica puedan tener sus orígenes en un individuo único y acaso, desconocido. En Occidente invariablemente están forjadas en formas de repeticiones de versos como la balada, en la que se usa una única melodía una y otra vez para poner música a una serie de estrofas de versos. Musicalmente, dichas canciones folclóricas se distinguen por el uso frecuente de los modos de la música medieval y de la escala pentatónica, por líneas vocales puramente melódicas, que a menudo no se pueden someter a un tratamiento armónico y, en algunos casos, por ritmos libres que corresponden a una vaga estructura rítmica de palabras declamadas en lugar de los estrictos tempos que dictan la notación y la interpretación musical al uso. Estos tres rasgos de la canción folclórica también son propios de la forma más antigua de canción artística, de la cual se conserva un registro casi completo: el canto gregoriano utilizado en los servicios religiosos de la iglesia cristiana durante la edad media. No obstante, la tendencia principal de la música religiosa después de la formulación definitiva del canto gregoriano cerca de finales del siglo X se orientó hacia las formas corales y no hacia los solos y dúos característicos de la canción propiamente dicha.
La evolución de la canción artística durante este periodo se llevó a cabo en las cortes seculares mantenidas por unas pocas grandes familias bajo el sistema feudal. Del siglo XI al XIII crecieron varios estilos de canción profana. Estos estilos eran monofónicos, es decir, sólo tenían una melodía sin armonización, acompañada por instrumentos que duplicaban o variaban la melodía del cantante. Lo más habitual era que sus ritmos fueran estrictamente métricos y que sus textos reprodujeran poemas de amor. La primera gran época de las canciones profanas medievales tuvo lugar alrededor del año 1100, con los trovadores del sur de Francia y Provenza, cuya influencia se sintió en el norte de Francia a través de los troveros. Sus equivalentes en Alemania eran los minnesänger y maestros cantores, cuyas canciones se componían en las cortes. Pero con el auge de los mismos surgieron gremios de músicos en casi todas las ciudades. Durante la alta edad media, se compusieron canciones polifónicas (con dos o más partes vocales entretejidas), especialmente chansons (en francés, canciones) escritas en la corte de Borgoña.
Durante el renacimiento, la canción profana se desarrolló a mayor velocidad. La escuela borgoñona del siglo XV del compositor Guillaume Dufay continuó la tradición de la canción polifónica, convirtiéndose en el género de música profana dominante en el primer renacimiento. En el siglo XVI los compositores de laúd desarrollaron un tipo de canción específica, especialmente en España, Inglaterra y Francia, para ejecutar las melodías acompañándose por el propio tañido del instrumento. Si bien las canciones para este instrumento más antiguas se compusieron en España y allí se publicó el primer libro de canciones para laúd (1536) editadas por el compositor español Luis Milán. Los intérpretes ingleses crearon algunos de los ejemplos más elegantes de la forma.
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