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Barcos menores (diseño y construcción)Artículo de la enciclopedia
Esquema
Introducción; Principios del diseño de barcos; Primeros barcos; Barcos de madera; Barcos de lona; Otros materiales; Plásticos con fibra de vidrio; Medidas y modelado; Propulsión de barcos; Patín aerodeslizador y hovercraft
El motor fueraborda tal vez sea el medio de propulsión más utilizado por los barcos pequeños. Estas máquinas son casi siempre motores de dos tiempos y de bujías (gasolina) que se montan perpendicularmente a popa y mueven un eje que a su vez acciona un propulsor de hélice convencional a través de unos engranajes en ángulo recto. El motor fueraborda tiene la gran ventaja de ser externo al casco y, por tanto, puede adaptarse con facilidad a casi cualquier barco pequeño. Los motores fueraborda funcionan con una mezcla de gasolina y aceite naval. El desarrollo del motor fueraborda fue bastante lento en los primeros años del siglo XX. Tras la I Guerra Mundial su popularidad creció y, como resultado, fue aumentando su potencia, y se hizo más fiable. Después de la II Guerra Mundial su fama aumentó y eran ya disponibles para pequeños yates de recreo, motoras, barcos de servicios y diversas modalidades de competiciones. Al final de la década de 1970 se podían utilizar motores muy potentes, de hasta 200 CV, así como también equipo especial para manejarlos al borde del agua. Se convirtió en habitual la utilización de dos motores fueraborda en yates pequeños y en lanchas motoras. Debido a su gran potencia y a su necesidad de apoyo bajo la popa surge el peligro de inundación en el barco y, como consecuencia, su seguridad es un motivo de preocupación para el público y los gobiernos. La popularidad de este tipo de embarcaciones atrae mucho público hace que las instalaciones deportivas en costas y lagos atraigan mucho público. En muchos lugares se han tomado medidas para evitar accidentes causados por la velocidad excesiva, maniobras descuidadas o temerarias y por barcos mal diseñados.
Al final del siglo XX cobran importancia diversas innovaciones producidas en el campo de la propulsión. Uno de los primeros avances es la propulsión por chorro de agua de alta velocidad, en la que el agua se eyecta desde la popa impulsada por una bomba situada en el casco. La bomba se acciona mediante un motor idéntico a los que se utilizan para mover propulsores de hélice convencionales. La propulsión por chorro de agua es muy adecuada para motores de gran velocidad ya que, para una buena eficiencia propulsora, la velocidad del barco hacia delante tiene que ser comparable con la velocidad del chorro hacia atrás. Al margen de la velocidad, este tipo de motores se utilizan para embarcaciones que deben operar en aguas poco profundas o rocosas en las que un propulsor convencional podría sufrir daños. Una innovación de gran interés para diseñadores y usuarios de lanchas de alta velocidad que se introdujo en la década de 1970 es el propulsor de penetración superficial, que se monta colocando su parte central en la superficie del agua. Por lo general se instalan con el denominado accionamiento de superficie Arneson. El eje de cola se proyecta fuera de la popa, apoyado sobre dos cilindros hidráulicos que ajustan la posición vertical de la hélice; esta operación es importante ya que el ángulo y el nivel del barco cambian con la velocidad. El motor se fija en su posición mientras que dos juntas cardán acomodan los cambios de ángulo del eje de cola.
El principio del patín aerodeslizador consiste en que el casco del barco se eleva fuera del agua soportado por una especie de aletas o esquíes. Se presentó ya en 1900 pero sólo en las décadas de 1950 y 1960 se encontraron extensas aplicaciones prácticas. El hovercraft o aerodeslizador, concebido por Christopher Cockerell, incorpora el principio del colchón de aire, en el que éste se expulsa a través de ranuras trazadas a lo largo de circunferencias situadas debajo del casco. A pesar de los problemas técnicos, en particular la vulnerabilidad a la corrosión por agua salada en los primeros motores de turbina de gas, los hovercrafts han tenido un gran éxito, sobre todo en el canal de la Mancha, entre Gran Bretaña y Francia. Véase también Motonáutica.
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