Samuel de Champlain, explorador francés, fundó en 1608 la ciudad canadiense de Quebec como puesto para el comercio de pieles. Se hizo amigo de los indios algonquinos y de los hurones que habitaban en la zona. Junto con dos amigos franceses y con la ayuda de los indígenas atacó a los iroqueses, que no pudieron combatir las armas de fuego de los europeos.