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El filósofo escocés David Hume escribió: 'la costumbre constituye la guía fundamental de la vida humana'. Efectivamente, el conocimiento de las costumbres supone una guía importante para comprender el alma de un país y de sus gentes. Con el siguiente texto se intenta ofrecer una panorámica del entorno de las costumbres nacionales: cómo se desposan sus habitantes, cómo celebran las familias sus fiestas o las ocasiones festivas, qué comen, cómo se relacionan, cómo se divierten, etc.
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Muchas parejas viven juntas antes o en lugar de casarse, y están reconocidas por el Estado las parejas de hecho. Las familias en Dinamarca son pequeñas y, por lo general, tienen sólo uno o dos hijos. Tanto el padre como la madre trabajan fuera del hogar, y se fomenta en los niños la independencia a una edad relativamente temprana. Los ingresos medios están entre los más altos del mundo, pero los daneses también pagan impuestos muy elevados, que les son devueltos en forma de generosas subvenciones sociales, como el cuidado de los niños y los permisos por maternidad y parternidad. La tasa de divorcio es una de las más altas de Europa septentrional.
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El desayuno se compone de café o té, pastas o bollos y queso, huevos y cereales. En el almuerzo se consumen emparedados (smørrebrød), elaborados habitualmente con pan de centeno, y una bebida. La comida principal es la cena, cuando se reúne toda la familia alrededor de las 18 horas. Suele consistir en un solo plato, aunque en los fines de semana es más abundante. Los daneses toman una amplia variedad de alimentos provenientes de toda Europa. El cerdo es la carne que se consume con mayor frecuencia. En las reuniones familiares y en las ocasiones especiales se suele servir un bufé, compuesto por varios platos diferentes, llamado frokostbord.
En la comida principal del día se sientan todos a la mesa y cada uno se sirve antes de que nadie empiece a comer. Normalmente, una persona dice Vær så god (Empezad, por favor) para iniciar la comida, especialmente si hay invitados. Cuando se pasa y se recibe la comida, se suele decir Vær så god y Tak (Gracias). Como cada uno se sirve de fuentes que se colocan en la mesa, se considera descortés dejar comida en el plato. Todos los invitados esperan que el anfitrión diga Skål! (¡Salud!) antes de beber un trago. Al marcharse, los invitados acostumbran a agradecer a los anfitriones la comida ofrecida diciendo Tak for mad! (Gracias por la comida).
Cuando presentan a alguien por primera vez, lo normal es darse un apretón de manos, pero en las sucesivas ocasiones y en circunstancias informales, los daneses no siempre dan la mano. Los conocidos se suelen saludar con un Davs (Hola). Los jóvenes dicen Hej (¿Qué tal?) tanto al encontrarse como al despedirse. El saludo más formal es Goddag (Buenos días). El uso de los nombres de pila está ampliamente difundido.
Es habitual que la gente en Dinamarca visite a sus amigos, y los daneses suelen ser anfitriones muy poco formales que se preocupan porque sus invitados se sientan como en su propia casa. Cuando se visita la casa de alguien por primera vez, se suele llevar una planta o un ramo de flores. Del mismo modo, muchas personas llevan un regalo cuando son invitadas a comer. La puntualidad es muy importante; si cabe la posibilidad de retrasarse hasta 15 minutos, lo cortés es llamar por teléfono a los anfitriones para avisarlos.
El fútbol fue introducido en Dinamarca a mediados del siglo XIX por los trabajadores británicos llegados para construir el ferrocarril. La afición prendió rápidamente en la gente y, actualmente, es el deporte favorito del país. Los daneses exportaron el fútbol a Alemania hacia finales de ese mismo siglo. La población también es aficionada a otros deportes, como el balonmano, el badminton, el tenis, la natación, la navegación y el golf, que cada día es más popular. Desde que se creó un canal de televisión comercial en 1988 (antes de esa fecha sólo había un canal estatal que emitía en un horario limitado), y con la implantación del cable, los daneses han empezado a ver más televisión. En Copenhague, las actividades artísticas tienen un amplio apoyo oficial.
Los días festivos oficiales son: Año Nuevo (1 de enero), Pascua (desde el jueves hasta el lunes), el día de Todos los Creyentes, la Ascensión, el lunes de Pentecostés, el Día de la Constitución (5 de junio), el día de Navidad (25 de diciembre) y el 26 de diciembre. El cumpleaños de la reina Margarita (16 de abril) es un día que se festeja especialmente. Navidad se celebra durante tres días. En Nochebuena, es tradicional cantar canciones mientras se baila en torno a un árbol iluminado; además, se intercambian regalos y se prepara una comida especial.
En Nochevieja, víspera de Año Nuevo, Dinamarca está en plena actividad: se celebran fiestas, se escuchan discursos de la reina y del primer ministro, suenan las campanas de la catedral y el cielo nocturno se ilumina con los fuegos de artificio. En algunos pueblos, los jóvenes hacen travesuras propias de esta noche.
El lunes anterior al Miércoles de Ceniza (comienzo de la Cuaresma) recibe el nombre de Fastelavn. Para esta fecha, se hornean bollos especiales llamados fastelavnsboller. Los niños se disfrazan y van de puerta en puerta pidiendo bollos, pero se conforman con dulces o monedas. También hay una tradición de Fastelavn que consiste en colgar barriles de madera llenos de golosinas, que los niños golpean con palos hasta que los barriles se desarman y se desparraman las golosinas.
En lugar de celebrar individualmente un número determinado de días festivos en conmemoración de distintos santos menores, en la primavera, los daneses conmemoran el Store Bededag, o día de Todos los Creyentes, el cuarto viernes después de la Pascua. Esta festividad oficial fue establecida por el conde Johann Friedrich von Struensee, en el siglo XVIII. En este día se come un pan caliente especial llamado varme hveder.
Fuente: Atlas mundial Encarta.
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