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David, en este fragmento, da las gracias a Dios por las mercedes conseguidas.
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10 Y bendijo al Señor en presencia de toda la muchedumbre, y dijo: Bendito eres, Señor Dios de Israel, nuestro padre, por los siglos de los siglos. 11 Tuya es, Señor, la magnificencia, el poder, la gloria, y la victoria: y a ti se debe la alabanza, porque todas las cosas que hay en el cielo y en la tierra tuyas son: tuyo, oh Señor, es el reino, y tú eres sobre todos los reyes. 12 Tuyas son las riquezas y tuya es la gloria: Tú eres el Señor de todo: en tu mano está la fuerza y el poder: en tu mano la grandeza y el imperio de todas las cosas. 13 Ahora, pues, oh Dios nuestro, nosotros te glorificamos, y alabamos tu esclarecido nombre. 14 ¿Quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que nos atrevamos a ofrecerte todas estas cosas? Tuyas son todas las cosas, y lo que hemos recibido de tu mano, eso te hemos dado. 15 Porque nosotros somos peregrinos y advenedizos delante de ti, como todos nuestros padres. Nuestros días pasan como sombra sobre la tierra; sin que haya consistencia alguna. 16 ¡Oh Señor Dios nuestro!, toda esta abundancia de cosas preparada por nosotros para erigir una casa o templo a tu santo nombre, de tu mano ha venido, y tuyas son todas las cosas. 17 Bien sé, Dios mío, que tú sondeas los corazones y que amas la sencillez; y por eso con sencillez de corazón he ofrecido gozoso todas estas cosas, y he visto cómo tu pueblo, que está aquí congregado, te ha ofrecido sus dones con grande alegría. 18 ¡Oh Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, nuestros padres! conserva eternamente este afecto de su corazón, y dure para siempre esta devoción a tu culto. 19 Da también a mi hijo Salomón un corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, y tus leyes, y tus ceremonias, y lo ponga todo por obra, y edifique la casa, cuyos materiales tengo yo prevenidos.
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20 Después dijo David a toda la asamblea: Bendecid al Señor Dios nuestro. Y toda la asamblea bendijo al Señor Dios de sus padres: y postrándose adoraron a Dios, y rindieron en seguida su homenaje al rey.
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.
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Crónicas (textos sagrados)
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