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En su Epístola a los Colosenses, san Pablo exhortaba a los cristianos de la ciudad frigia de Colosas para que rigieran sus vidas por una serie de preceptos ineludibles.
1 Ahora bien, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas que son de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios Padre: 2 saboreaos en las cosas del cielo, no en las de la tierra. 3 Porque muertos estáis ya, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando aparezca Cristo, que es vuestra vida, entonces apareceréis también vosotros con él gloriosos.
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5 Haced morir, pues, los miembros del hombre terreno, que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, las pasiones deshonestas, la concupiscencia desordenada y la avaricia, que viene a ser una idolatría: 6 por las cuales cosas descarga la ira de Dios sobre los incrédulos: 7 y en las cuales anduvisteis también vosotros en otro tiempo, pasando en aquellos desórdenes vuestra vida. 8 Mas ahora dad ya de mano a todas esas cosas: a la cólera, al enojo, a la malicia, a la maledicencia, y lejos de vuestra boca toda palabra deshonesta. 9 No mintáis los unos a los otros, en suma, desnudaos del hombre viejo con sus acciones, 10 y vestíos del nuevo, de aquel que por el conocimiento de la fe se renueva según la imagen del que te crió: 11 para con el cual no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre: sino que Cristo es todo, y está en todos.
12 Revestíos, pues, como escogidos que sois de Dios, santos, y amados, revestíos de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia: 13 sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro: así como el Señor os ha perdonado, así lo habéis de hacer también vosotros. 14 Pero sobre todo, mantened la caridad, la cual es el vínculo de la perfección: 15 y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados para formar un solo cuerpo: y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo tenga en abundancia su morada entre vosotros, con toda sabiduría, enseñándoos, y animándoos unos a otros, con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón, con gracia o edificación las alabanzas a Dios. 17 Todo cuanto hacéis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando por medio de él gracias a Dios Padre.
18 Mujeres, estad sujetas a los maridos, como es debido, en lo que es según el Señor. 19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no las tratéis con aspereza.
20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo: porque esto es agradable al Señor. 21 Padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos con excesiva severidad, para que no se hagan pusilánimes.
22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos temporales, no sirviéndolos sólo mientras tienen la vista sobre vosotros, como si no deseaseis más que complacer a los hombres, sino con sencillez de corazón, y temor de Dios. 23 Todo lo que hagáis, hacedlo de buena gana, como quien sirve a Dios, y no a hombres: 24 sabiendo que recibiréis del Señor la herencia del cielo por galardón: a Cristo nuestro Señor es a quien servís: 25 mas el que obra mal llevará el pago de su injusticia: porque en Dios no hay acepción de personas.
Fuente: Sagrada Biblia. Traducida al castellano por Félix Torres Amat. Madrid: Apostolado de la Prensa, 1928.
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Epístola a los Colosenses
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