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El Concilio de Basilea marcó uno de los puntos más conflictivos de la historia de la Iglesia durante la edad media.
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A 25 de Julio de 1431 se había abierto el concilio de Basilea con muy escasa concurrencia, y ya á 18 de Diciembre del mismo año, publicó Eugenio IV, en un consistorio público, una bula en que disponía de disolución del concilio y su traslación á Bolonia, donde debía reunirse un año y medio más tarde. Informaciones siniestras, el temor de que se pusieran por obra los revolucionarios decretos de Constanza, y finalmente, también el recelo de que pudiera ser combatida su elección, por haber sido excluido del conclave Capránica, habían conducido al Papa á este peligroso paso, que debe ser considerado como una equivocación perniciosa; pues Eugenio IV, con esta medida precipitada, manifestó una profunda desconfianza contra el Concilio, aun antes de que éste la hubiese provocado y merecido por alguna resolución. Los congregados en Basilea eludieron, á 13 de Enero de 1432, el que se promulgara la bula de disolución, absteniéndose de acudir al local de sus reuniones, y á 21 de Enero expidieron una encíclica á todos los fieles cristianos, en la que manifestaban su resolución de permanecer firmes en el concilio y trabajar, con la asistencia del Espíritu Santo, en las incumbencias del mismo. Muy pronto se entrometieron también las Potencias seglares, prometiendo al pequeño grupo de los presentes en Basilea su amparo y apoyo; con lo cual quedaron sin efecto las amenazas de Eugenio, al paso que aumentó el número de los partidarios del Concilio. El talismán que en aquel tiempo tenía embelesados los ánimos, era la autoridad de un Concilio universal, de cuya importancia se hacía exagerado aprecio, considerando el Concilio como el general remedio de todos los males bajo cuyo peso gemía la Cristiandad. Y habiéndose terminado felizmente, por medio de un concilio, la pasada desdicha del Cisma ¿qué cosa era más natural que pensar de nuevo en recurrir á este medio, á vista de la necesidad que se sentía de una reforma de las cosas eclesiásticas?
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Fuente: Pastor, Ludwig. Historia de los papas. Barcelona: Gustavo Gili, 1910.
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Concilio de Basilea
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