Lectura adicional de Encarta Aparece en
El convulso papado de Inocencio VIII

El papa Inocencio VIII luchó hasta el límite de sus fuerzas físicas para pacificar a las ciudades de Italia.

Fragmento de Historia de los papas.

De Ludwig Pastor.

El Papa mismo enfermó luego en octubre de dicho año, y pronto se descubrió que, a pesar de sus buenos propósitos, le faltaban así la energía como la penetración para ejercitar el oficio de mediador entre las ciudades de Italia, llenas de envidias y recelos por su comercio. La mediación del Papa en la contienda sobre Sarzana quedó sin resultados; y en la primavera del siguiente año volvió a enfermar Inocencio VIII, mientras se encendía a su vez la discordia entre los Orsini y los Colonna. El 12 de marzo de 1485, refiere Segismundo de’ Conti, acometió al Papa una violenta calentura que le tuvo tres meses postrado en el lecho, y su estado era tan peligroso, que se llegó ya a tenerle por muerto. El protonotario Obbietto Fieschi hizo anunciar en seguida a los Orsini que el Papa había fallecido, y ellos ocuparon casi inmediatamente el Ponte Molle y todos los puentes del Anio, para conservar el paso libre a la ciudad. Pero pronto hubieron de arrepentirse de ello; pues en seguida llegó la noticia de que el Papa vivía. Los solícitos cuidados de los célebres médicos Ludovico Podocatharo y Jácome de San Genesio habían librado a Inocencio VIII de la muerte, y el Papa, ya antes inclinado a los Colonna, se les adhirió entonces todavía en mayor grado. También la suerte de la guerra fué al principio favorable a los Colonna, los cuales se apoderaron en dos días de Nemi y Genzano; pero luego fueron derrotados por los Orsini. Aumentó en sumo grado la trascendencia de aquellas inacabables contiendas, que inútilmente se afanaba por zanjar Inocencio VIII, la discordia entre el Papa y el Rey de Nápoles que cada día se hizo más violenta.

También en Encarta

Fuente: Pastor, Ludwig. Historia de los papas. Barcelona: Gustavo Gili, 1910.

Aparece en

Inocencio VIII

© 2008 Microsoft