El asno doméstico proviene de África. De entre los animales domesticados importantes del Viejo Mundo, sólo comparten esta característica el gato y tal vez algunas especies de vacas. Desciende del asno salvaje que vivía en los áridos prados del norte del continente. El asno, que fue domesticado hace cerca de 5.000 años en el valle del Nilo, se extendió rápidamente hacia oriente en Asia.
Los asnos, también conocidos como burros, se utilizan sobre todo como animales de carga o como monturas. Son especialmente abundantes en el cinturón seco que rodea al Mar Mediterráneo y se extiende a través de la Península Arábiga y la parte occidental de Asia hacia China. También existe una colonia importante de asnos domesticados en América del Sur y Centroamérica. Además, los desiertos de Norteamérica y el campo australiano están poblados por manadas salvajes.
Tanto el caballo como el asno participan en el engendramiento del mulo (fruto del cruce entre una yegua y un asno macho) y del burdégano (fruto del cruce entre un asno hembra y un caballo macho). Los mulos y los burdéganos tienen fama de resistir más y de ser de paso más firme. Son estériles así que no pueden reproducirse y todos los ejemplares que existen nacen de caballos y asnos.