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Camellos, llamas y alpacas
Camellos, llamas y alpacas

La familia de los camélidos ha dado lugar a por lo menos cuatro animales domésticos importantes capaces de sobrevivir en entornos inhóspitos. El camello de una joroba o dromedario abunda en los desiertos cálidos y en las zonas semidesiertas de África septentrional, Península Arábiga y Asia occidental. Los camellos de dos jorobas o camellos bactrianos aguantan el frío clima continental de los desiertos y las estepas de Asia central. La llama y la alpaca viven en el seco y frío altiplano de la Cordillera de los Andes, en América del Sur. Los antecesores de estas especies pasaron a través de franjas de tierra a América del Sur y Asia procedentes de Norteamérica donde todos los miembros de la familia se extinguieron posteriormente.

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Las dos especies de camellos se emplean sobre todo como animales de carga y como monturas. Además, los habitantes de estas zonas aprovechan su carne, su leche, piel, pelo, lana y excrementos. La domesticación del camello bactriano salvaje tuvo lugar hace más de 4.000 años y aún hoy en día existen algunos rebaños salvajes en Mongolia y China. El dromedario, que proviene del camello árabe, que ya no existe en su forma primitiva, fue introducido en el desierto en otros puntos del mundo y hoy en día existen algunos rebaños salvajes en Australia de considerable tamaño.

La domesticación de la llama y de la alpaca se llevó a cabo hace entre 4.000 y 5.000 años en el sur y en el centro de Perú. La llama, descendiente del guanaco salvaje, se emplea sobre todo como animal de carga, pero también se aprovecha su carne, su lana, su piel y sus excrementos. No se sabe muy bien la procedencia de la alpaca, cuya lana es de una pureza excepcional. Puede que descienda de alguna especie extinguida actualmente o ser el resultado del cruce entre una llama o un guanaco y una vicuña salvaje.

Ni las llamas ni las alpacas recuperaron jamás su número tras las matanzas de que fueron objeto por parte de los conquistadores y colonizadores españoles de los Andes, en América del Sur. Con la llegada de los caballos, los burros y los carros, las llamas ya no fueron tan necesarias como animales de carga y las ovejas sustituyeron a las alpacas. Sin embargo, recientemente la demanda en todo el mundo de la lana de la alpaca, de una calidad superior, y el renovado aprecio por este mamífero autóctono capaz de vivir en el altiplano han hecho que se vuelva a emplear a la alpaca en labores agrícolas, sobre todo en Bolivia.

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Alpaca; Llama (mamífero); Camello

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