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Réquiem en re menor (Mozart), misa de difuntos compuesta por el músico austriaco Wolfgang Amadeus Mozart en 1791, mismo año de su muerte. La obra está escrita para orquesta, cantantes solistas y coro, y dentro del catálogo temático Köchel ocupa el número K 626.
Fue la última obra en la que trabajó antes de fallecer y su composición está rodeada de un halo de misterio. Por un lado, el secretismo con que Mozart la llevó a cabo. Fue encargada por el conde Walsegg, noble que solía encomendar obras a compositores consumados para luego atribuírselas a él mismo. Mozart, en un estado de salud muy deteriorado, recibió y desarrolló este encargo como algo personal, ya que en el fondo presentía su propia muerte y el hecho de componer una misa de difuntos en ese estado es lo que le llevó a concebir una obra con un dramatismo casi hiriente. Por otro lado, el compositor no pudo dejar terminada la obra. De hecho, en su mayor parte, lo que dejó escrito fueron los bocetos de la mayoría de los números que componen la misa. Falleció mientras componía el Lacrimosa, una de las partes más estremecedoras de la obra, y fue su discípulo y amigo Franz Xaver Süssmayr el encargado de finalizar la tarea del maestro. En un principio se trató de que lo finalizara alguno de los grandes compositores coetáneos, aunque ninguno de ellos quiso llevarlo a cabo, en gran parte para no tener que comparar su talento al genio de Mozart.
Al igual que el dramático Concierto para piano y orquesta, K 466 (1785), el Réquiem está compuesto en la tonalidad principal de re menor, tonalidad especialmente amarga para el compositor. En las distintas partes se mezclan los números grandiosos de orquesta y coro como el Dies Irae y los números atribuidos a los solistas (soprano, contralto, tenor y bajo) y la orquesta, como el Tuba Mirum. Las partes que constituyen la obra son las siguientes: introito (Requiem aeternam), kyrie, secuencia (Dies Irae, Tuba Mirum, Rex Tremendae, Recordare, Confutatis, Lacrimosa), ofertorio (Domine Jesu, Hostias), sanctus, benedictus, Agnus Dei y comunión.