| Molière | Vista del artículo | ||||
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| 4. | El estilo de Molière |
Las sátiras de Molière, dirigidas contra las convenciones sociales y las debilidades de la naturaleza humana, son, como retrato de la sociedad francesa de la época, más fieles que los dramas de sus contemporáneos Pierre Corneille y Jean Baptiste Racine. Pese a que sus estereotipos y argumentos se inspiraron en tradiciones más antiguas —en las comedias de Aristófanes, Terencio y Plauto, y en la Commedia dell'arte italiana— Molière confirió profundidad psicológica a sus demagogos, avaros, amantes, hipócritas, cornudos y escaladores sociales.
Pese a ser un maestro de la bufonada, logró mantener un tono de patetismo. Al igual que las compañías italianas que actuaban habitualmente en París en el siglo XVII, la de Molière sabía extraer todo el potencial de los estereotipos que retrataba. La interpretación incluía el estudio de las expresiones faciales, los gestos y los chistes. Por ello, las comedias de Molière sólo se disfrutan plenamente cuando son interpretadas por un elenco de actores y actrices brillantes y disciplinados, como el de la famosa Comédie-Française, el teatro nacional de Francia, que se creó en 1680 como resultado de la fusión del Illustre Théâtre con otras compañías rivales, y que se conoce familiarmente como el Teatro de Molière.