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| 1. | Introducción |
Himno, composición con texto de alabanza a una deidad o que expresa sentimientos de fervor religioso o patriótico. Los himnos más antiguos que se conservan son dos ejemplos de la antigua Grecia dedicados al dios Apolo, descubiertos en Delfos, y que datan del siglo II a.C. Otras civilizaciones de la antigüedad como la Asiria, la China, la Egipcia y la India han dejado documentos con algunos himnos aunque no con su música. No obstante, este artículo se limitará a tratar la tradición occidental.
| 2. | Orígenes |
El canto de himnos dentro del judaísmo y el cristianismo data al menos de la época del Libro bíblico de los Salmos, cuyo nombre en hebreo, Tehillim, significa 'canciones de alabanza'. Las iglesias cristianas de Oriente en Antioquia y Constantinopla fueron los centros del movimiento de composición de himnos de la iglesia primitiva. La primera colección de textos de himnos cristianos, el Salterio Gnóstico, contiene paráfrasis de los Salmos. El éxito de esta obra llevó a que el monje sirio san Efrem de Edessa escribiera himnos en sirio con el fin de difundir la fe cristiana.
En los siglos II y IV d.C., los textos de los himnos se escribían en griego y sus autores fueron, entre otros, Methodius, obispo de Olimpo; Synesius, obispo de Ptolomea en Cirenaica; y el prelado de Oriente, san Gregorio Nacianceno. La música con que se entonaban estos himnos era el canto llano. Sólo se conservan algunas melodías cristianas de canto llano antiguo, la más antigua de las cuales data de alrededor del 300 d.C.
| 3. | Los himnos cristianos primitivos |
El primer compositor de himnos cristianos en latín fue el prelado del siglo IV, san Hilario. Poco después de su muerte, san Ambrosio (obispo de Milán) y otros, establecieron el uso regular de himnos y salmos en la liturgia cristiana de Occidente. San Ambrosio escribió muchos textos de himnos y quizá también alguna melodía de canto llano, de la docena que han sobrevivido. Sus himnos, y los de los autores y compositores que le sucedieron, se escribieron para ser utilizados durante el oficio divino, unos servicios litúrgicos que se realizaban varias veces al día.
Hasta el siglo X, raramente se cantaban himnos durante la celebración de la misa. Durante el siglo X, a veces se añadían palabras de alabanza a Dios a los largos pasajes de canto llano que se entonaban sobre la palabra 'aleluya'. Los textos de alabanza reemplazaron a la prolongada letra final (la a) de la palabra. Los pasajes de canto llano y los textos de alabanza recibían el nombre de secuencias, del latín sequi, 'seguir', lo que significa que el himno venía inmediatamente a continuación de la palabra 'aleluya' La invención de las secuencias suele atribuirse al monje alemán Notker Balbulus, pero probablemente ya existían antes de su época.
La mayoría de los compositores de la edad media tardía y del renacimiento hacían arreglos polifónicos de himnos de canto llano. En todos los casos, los himnos y secuencias, los cantaban sacerdotes y coros, nunca la congregación. Pero fue en el siglo XVI cuando el himno se convirtió en canto de la congregación; y es una de las reformas que introdujo Martín Lutero. También inspiraron memorables obras polifónicas de compositores como Giovanni da Palestrina o Tomás Luis de Victoria. Posteriormente los himnos perdieron su carácter eminentemente religioso y adoptaron temas profanos.
| 4. | Los himnos protestantes |
Los himnos de la iglesia protestante alemana suelen llamarse corales. Los corales luteranos más antiguos son una selección de fuentes sagradas y profanas (incluidos los cantos gregorianos) o melodías compuestas por Lutero y sus seguidores. Estos clérigos y músicos también seleccionaron o escribieron textos para los himnos utilizando la lengua alemana en lugar del latín. Su objetivo era proporcionar a los fieles enérgicas melodías que pudiera entonar cualquiera, sin necesidad de conocimientos profesionales.
En Francia, el poeta Clement Marot y el teólogo y reformador protestante Theodore Beza tradujeron los Salmos al verso métrico francés. Las traducciones fueron introducidas por el reformador religioso francés Juan Calvino en su sistema de culto y fueron adoptadas por las iglesias reformadas de Francia y Suiza. Las melodías utilizadas con dichas traducciones fueron seleccionadas o compuestas por el músico francés Louis Bourgeois. Otros dos músicos franceses del siglo XVII, Claude Goudimel y Claude Le Jeune, compusieron arreglos a cuatro voces de las melodías de Bourgeois.
En 1562 los escritores ingleses Thomas Sternhold y John Hopkins publicaron unas traducciones de los salmos al inglés. En 1612 el clérigo inglés separatista Henry Ainsworth publicó un Salterio de características similares. El Salterio Ainsworth llegó a América en 1620 en manos de los peregrinos.
Más recientemente, el compositor británico Vaughan Williams ha escrito numerosas obras corales basadas en textos bíblicos que recopiló bajo el título The English Hymnal (1906) una colección de himnos británicos.
Las colecciones de himnos publicadas en el siglo XX ponen de manifiesto la recuperación de canciones folclóricas, la refundición de melodías del canto gregoriano, la composición en lenguas vernáculas y la elección de textos que expresan la misión social de la religión. Esto es así tanto para las colecciones de la iglesia católica, como en las de la iglesia protestante y otros grupos religiosos.