Guerra de Sucesión austriaca
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Guerra de Sucesión austriaca
2. Causas del conflicto

La guerra se inició tras el fallecimiento en 1740 del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y archiduque de Austria Carlos VI. Antes de su muerte, muchas de las potencias de Europa, entre ellas Gran Bretaña, Francia, Prusia, Rusia y los Países Bajos, habían garantizado que la hija de Carlos, María Teresa I de Austria, sucedería a su padre, tal y como expresaba la Pragmática Sanción promulgada por aquél en 1713. Sin embargo, pronto aparecieron otros tres pretendientes al trono austriaco: Carlos Alberto, elector de Baviera (posteriormente, Carlos VII Alberto, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico); Augusto III, elector de Sajonia y rey de Polonia; y Felipe V, rey de España y miembro de la Casa de Borbón. Los dos primeros gobernantes basaban sus pretensiones en sus matrimonios con miembros de la familia Habsburgo que tenían prioridad frente a María Teresa en la línea sucesoria. Felipe V, por su parte, reclamaba los territorios de los Habsburgo atendiendo al hecho de que el emperador del Sacro Imperio Romano Carlos V, perteneciente a dicha línea dinástica, había sido rey de los territorios españoles desde 1516 hasta 1556. Los tres pretendientes confiaban en la supuesta debilidad de María Teresa para llevar a cabo sus demandas. Además, el rey de Prusia Federico II el Grande aprovechó la oportunidad para reclamar Silesia (hoy en día dividida entre Polonia, la República Checa y Alemania), que entonces pertenecía al gran ducado de Austria. El Rey prusiano precipitó la guerra al invadir y ocupar Silesia en 1740.