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Algodón
1. Introducción

Algodón, fibra vegetal natural de gran importancia económica como materia prima para la fabricación de tejidos y prendas de vestir. La generalización de su uso se debe sobre todo a la facilidad con la que la fibra se puede trenzar en hilos. La resistencia, la absorbencia y la facilidad con que se lava y se tiñe también contribuyen a que el algodón se preste a la elaboración de géneros textiles muy variados.

2. Especies algodoneras

Producen el algodón una serie de árboles y arbustos pequeños de un género encuadrado en la familia de las Malváceas, a la que pertenecen, entre otros, el género Hibiscus que engloba a especies como el gombo (Hibiscus esculentus) y la majagua (Hibiscus tiliaceus), de las que también se obtienen fibras.

El capullo o yema floral inmadura se transforma al desarrollarse en una bola oval que, cuando madura, se abre y descubre gran número de semillas de color café o negras cubiertas de una masa de pelos blancos. Cuando maduran por completo y se secan, cada uno de estos pelos es una célula tubular, aplanada, con un acusado retorcimiento en espiral y unida a una semilla. La longitud de las fibras individuales oscila entre 1,3 y 6 cm. De las semillas nacen además otras fibras más cortas.

Algunas especies de algodonero se cultivan con fines comerciales. Entre ellas el algodonero asiático (Gossypium arboreum y Gossypium herbaceum), que tiene el porte de un arbolillo pequeño; el algodonero herbáceo de Estados Unidos, una mata baja muy ramificada que se cultiva como anual; los algodoneros egipcio (Gossypium hirsutum) y de las Barbados (Gossypium barbadense), de fibra larga, que botánicamente derivan de la especie egipcia llevada a Estados Unidos hacia 1900; esta variedad medra en el clima especial de las islas Sea, al sureste de Estados Unidos, además de en las Barbados y otras islas antillanas; la fibra que rinde es blanca y lustrosa, como la del algodonero egipcio, pero más larga que la de ningún otro tipo, lo que permite hilarla en hebras muy delgadas. El tipo pima, antes llamado egipcio-americano, es un híbrido.

Es casi imposible determinar los hábitats originales de las distintas especies de algodonero. Los científicos han atribuido a fibras y fragmentos de bolas de semillas hallados en el valle de Tehuacán, en México, una antigüedad aproximada de 7.000 años. Se sabe con certeza que la planta se cultiva y se utiliza en la India desde hace al menos 5.000 años, probablemente mucho más. El algodón se utilizaba también en los antiguos imperios chino y egipcio y por los pueblos indígenas de Norteamérica y Sudamérica.

3. Cultivo

El algodón exige una estación de crecimiento prolongada con abundante sol y agua y tiempo seco durante la recolección. En general, estas condiciones se dan en latitudes tropicales, subtropicales y de clima mediterráneo de los hemisferios norte y sur.

El cultivo del algodonero suele ser anual; la primera labor es el tronzamiento mecánico de la parte aérea de las plantas; a continuación se entierran estos restos vegetales y se deja descansar el suelo hasta el laboreo. La época de plantación es muy corta y tras ella, las plantaciones deben ser sometidas a cuidados intensos, ya que estas plantas son muy sensibles al ataque de las malas hierbas y parásitos.

Las malas hierbas se combaten con ayuda de diversos métodos mecánicos y químicos, que incluyen abundantes pulverizaciones con herbicidas antes y después de la plantación y laboreo con máquinas fresadoras mecánicas y provistas de sopletes.

La recolección y la selección se suelen realizar a mano, ya que con ello se consigue un algodón de mejor calidad. Sin embargo existen algunos países donde la recolección se lleva a cabo de forma mecánica (Estados Unidos, Israel, Australia, etc). Las recogedoras se usan mucho en campos de regadío; tienen un tambor vertical provisto de husillos que enganchan el algodón y lo arrancan de las bolas de semillas abiertas. Las peladoras son máquinas menos selectivas que arrancan las bolas de la planta.

4. Plagas y enfermedades del algodonero

Al igual que en las flores, en el envés de la hoja del algodonero hay una diminuta estructura en forma de copa que almacena néctar. Estos depósitos y el tallo suculento atraen a diversos insectos parásitos. Uno de los más importantes es el gorgojo del algodón. El uso de variedades de maduración precoz y la aplicación de diversos compuestos químicos y métodos de control han reducido de forma drástica las pérdidas causadas por este parásito. El gusano del algodón, larva de color rosa de una polilla, infesta ahora las plantaciones de algodón en todo el mundo, aunque se considera nativa de la India. La larva abre túneles en la bola y devora las semillas; la cuarentena, la fumigación de las semillas y la destrucción de los restos separados del algodón durante el desmotado son las medidas de control principales. El gusano tabaco de las yemas es otro parásito muy dañino, tanto por las pérdidas que causa como por los costes que supone combatirlo. También atacan al algodonero cochinillas, carcoma de la madera y arañas rojas.

En cuanto a las enfermedades a que está expuesto el algodonero, cabe citar el marchitamiento causado por un hongo que penetra en las raíces desde el suelo y sintetiza un compuesto tóxico. No se conoce ningún tratamiento, pero se han obtenido variedades resistentes. Otra enfermedad fúngica (micosis) es la podredumbre o antracnosis de la bola, causada por hongos del orden melanconiales; la mejor forma de combatirla es usar semillas procedentes de campos libres del hongo.

5. Procesado

Cuando el algodón llega a la planta desmotadora, se carga en el edificio por medio de conductos colocados en los camiones y remolques. En muchos casos, pasa primero por una secadora que reduce el contenido de humedad para facilitar las siguientes operaciones. A continuación pasa a unas máquinas que separan del algodón toda la materia extraña: suciedad, restos de hojas, etc. El algodón limpio entra en las desmotadoras, que separan la fibra de las semillas. Por último, las fibras se empaquetan en balas. En cuanto a la transformación de la fibra de algodón en hilaturas, tejidos y cordajes, véase Hilado; Textiles.

6. Comercio

Para determinar el valor del algodón, se clasifican muestras tomadas de cada bala en función de la fibra, la calidad y el carácter. Por fibra se entiende la longitud de la misma. Las variedades de fibra corta se usan en la elaboración de géneros textiles burdos; existen otras variedades de fibra media y de fibra larga y extralarga.

La calidad se define por el color, la claridad y la cantidad de materia extraña de la fibra. Seis grupos de color definen el grado de blancura, que va desde el blanco hasta el gris.

El carácter refleja aspectos como el diámetro, la resistencia, el cuerpo, la madurez (relación entre fibras maduras e inmaduras), la uniformidad y la suavidad de las fibras.

7. Semilla de algodón

La semilla de algodón, cuya eliminación antes constituía un problema para las plantas desmotadoras, es ahora un subproducto valioso. Se envía a un molino, donde se somete a una operación parecida al desmotado que elimina toda la pelusa. La semilla desnuda se parte y se le extrae la pepita. La pasta que queda después de haber extraído el aceite es rica en proteínas. La pelusa se aprovecha como relleno en tapicerías y automóviles, para elaborar torundas absorbentes de algodón, y como materia prima en la producción de numerosos materiales de celulosa, como rayón, plásticos, lacas y pólvora sin humo para balas y cartuchos. La cáscara de las semillas se emplea como forraje para el ganado. De la pepita se extrae el aceite de algodón o aceite semisecante. Con la torta que queda después de la extracción del aceite se elaboran forrajes y harinas. Del sedimento que se forma después de refinar el aceite se obtienen ácidos grasos de utilidad industrial.

8. Producción

Las fluctuaciones en la producción de algodón, incluso dentro de un mismo país, son importantes. Las causas de estas variaciones suelen ser debidas a condiciones ambientales, como la existencia de parásitos o la pluviometría, y a condiciones económicas, como los costos de producción y la competencia de las fibras sintéticas. A pesar de ello, el algodón sigue siendo una materia prima importantísima para la industria textil.

La producción mundial de algodón sin desmotar en el año 2000 fue de 52 millones de toneladas. China fue el principal país productor, con 13 millones de toneladas, seguida de Estados Unidos, Pakistán e India.