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| 1. | Introducción |
Exhibiciones y pruebas caninas, eventos en los que perros con pedigrí compiten para conseguir premios y títulos en función de su belleza o adiestramiento. Estos acontecimientos toman habitualmente una de estas tres formas: pruebas o exhibiciones de belleza; pruebas de rastreo, adiestramiento y defensa; y pruebas de campo. El propósito fundamental de estas exposiciones es el de dar a conocer los animales al público, además de a criadores y comerciantes profesionales. Las exhibiciones y pruebas caninas son populares en muchos países.
| 2. | Pruebas o exhibiciones de belleza |
Las pruebas de belleza son concursos que se realizan en un recinto, dentro del cual cada raza se exhibe dentro de un espacio cerrado llamado ‘ring’, donde cada perro va acompañado de su dueño o entrenador. En estas exhibiciones se conceden premios a los mejores ejemplares, dependiendo de que sus características morfológicas coincidan con el estándar fijado por la Federación Cinológica Internacional (FCI) y que incluyen, entre otras, la altura y el peso; las características de la cabeza, los ojos, las orejas, el cuello, el cuerpo, las extremidades, los pies y la cola; el pelaje, así como su movimiento dentro del ring.
Dependiendo del tamaño de cada raza, la muestra se hace bien en tierra firme o sobre una plataforma (perros de talla pequeña). Los perros compiten básicamente en 3 categorías: la clase cachorros (hasta los 9 meses), la clase jóvenes (entre 9 y 16 meses) y la clase abierta (de 16 meses en adelante).
Dentro de cada categoría un juez oficial observa conjuntamente a los ejemplares y los valora individualmente, premiando al mejor macho y a la mejor hembra. De ambos se elige al ‘mejor de raza’ (por ejemplo el mejor pastor alemán). El ‘mejor de raza’ compite con otros ‘mejores de raza’ dentro de su grupo correspondiente (por ejemplo, mejor pastor alemán, mejor dobermann o mejor rottweiler). De esta manera se elige el ‘mejor de grupo’; posteriormente compiten todos los ‘mejores de grupo’ de los 10 grupos reconocidos por la Federación Cinológica Internacional. Por último el ganador obtiene el premio de ‘mejor de la exposición’, valoración final de la exposición.
A los ejemplares se les van concediendo premios en forma de diplomas con la calificación de bueno, muy bueno o excelente y, dependiendo de las competiciones en las que lo vayan obteniendo, van siendo titulados como campeones nacionales e internacionales, ganando prestigio y títulos, meta fundamental para futuras montas y cruces.
| 3. | Pruebas de rastreo, adiestramiento y defensa |
Son competiciones en las que, según el Reglamento del Concurso Internacional (RCI), se evalúan diferentes comportamientos del perro, tanto de carácter y obediencia, como de equilibrio y temperamento, entre otros.
Los concursos internacionales se organizan según sus dificultades en los siguientes niveles: clase 1 (RCI 1), clase 2 (RCI 2) y clase 3 (RCI 3). Dentro de cada clase el concurso se divide en tres partes fundamentales: rastreo, adiestramiento y defensa.
Antes de ser admitidos a un concurso RCI (RCI 1-3) todos los perros anunciados tienen que ser sometidos a una prueba de carácter. Cualquier comportamiento negativo del ejemplar (poco seguro de sí mismo, miedoso, excitado o agresivo) será motivo de exclusión para el concurso. El examen se efectúa en un medio ambiente que presente condiciones normales (sin brusquedades grandes en el terreno, ni humedad o climatología extremas); y en un lugar neutro para el perro, sin gran cantidad de pisadas ni olores abundantes.
Cada prueba se evaluará sobre una cantidad determinada de puntos según las clases antes mencionadas y según los puntos que se obtenga se conseguirán las calificaciones suficientes que permitirán al perro acceder a la clase RCI.
| 1. | Rastreo |
El conductor o guía del perro dejará un rastro de 20 minutos antes del comienzo de la prueba en una longitud de 350 hasta 400 pasos, dejando 2 objetos (de uso corriente y con unas dimensiones determinadas) y haciendo en el trayecto 2 giros en ángulo rectos. El perro deberá localizar el rastro e indicar y recoger los objetos sin influencia alguna de su conductor, que irá a una distancia aproximada de 10 m y guiará al perro con la correa desenvuelta, sin que ésta vaya tensa para que no hay posibilidad de que sea guiado por él mismo.
Cualquier salida de pista, forma inadecuada o incorrecta de indicar o recoger los objetos o dejarlos caer, actitud precipitada o divagaciones importantes del animal serán penalizadas, bien con puntos o bien, en los casos más graves, con su descalificación.
| 2. | Adiestramiento |
Se realizan varias pruebas de adiestramiento como el seguimiento con correa y sin correa junto al dueño, a una distancia determinada, haciendo el guía del perro varios giros de 90 y 180 grados y debiendo ser seguido por el perro, sin separarse, adelantarse o atrasarse en ningún momento. También se realizan diversas pruebas tanto sobre la marcha como quieto obedeciendo a los gestos o a las señales acústicas, así como a las voces de ‘quieto’, ‘echado’, ‘junto’, ‘alto’ o ‘aquí’, entre otras. Otra prueba de adiestramiento consiste en recoger un objeto saltando sin correa un seto de arbustos de 1 m de altura y volviendo por el mismo trayecto para devolvérselo a su conductor que le esperará en el lugar de partida.
Cualquier desviación del trayecto, repetición de las órdenes por parte del conductor, rehusar el salto o rozar el seto, cambios de posiciones incorrectas, suelta del objeto inadecuada, o el no seguimiento adecuado en el caminar junto al guía serán objeto de penalización por parte de los jueces.
| 3. | Defensa |
En las pruebas de defensa se sitúan 6 escondites en un terreno de características determinadas. Una persona atacante provista de un traje de protección y fuera de la vista del perro, se esconderá en uno de dichos lugares; el perro deberá registrar los escondites y localizar al señor. Una vez localizado deberá ladrar continuamente sin saltar contra él ni morderle. Cuando el hombre intente fugarse, el perro deberá impedir su fuga agarrándole fuertemente. A las órdenes del conductor el perro deberá dejar de morder y colocarse en el lugar ordenado por su guía. Deberá saber interpretar diversas pruebas de ataque, bien por gestos como por señales acústicas, obedeciendo a ellas tanto en carrera como en posición de vigilancia.
Si el animal no suelta a la persona atacante después de la señal, o si deja de estar bajo control, desfallece en un ejercicio de ataque, o agrede o muerde en el curso de una fase exclusivamente de vigilancia puede ser penalizado o incluso descalificado.
| 4. | Pruebas de campo |
Las pruebas de campo están diseñadas para simular las condiciones reales de la caza. Se trata de carreras en campo en las que los perros deben perseguir las liebres, mientras son observados por los jueces que montan a caballo a una distancia determinada de la persecución.
Durante los concursos se indica la conveniencia de no gritar ni vocear durante el transcurso de la prueba. Normalmente en las pruebas de campo se sueltan habitualmente grupos de 2 perros para evitar que se estorben entre ellos y también para permitir que la liebre tenga la oportunidad de burlar a sus perseguidores y ofrecer así, tras la persecución, quiebros y recortes, un bonito y digno espectáculo.
Las puntuaciones se basan en las destrezas de estos animales, que son, entre otras, la agudeza del olfato, el paso a través de espesuras difíciles o bajo tierra y la perseverancia y precisión en el seguimiento de la presa. Los jueces no siempre adjudican la victoria de la carrera al perro que alcanza la pieza sino que existe una escala de puntuación, así como diferentes penalizaciones. Los perros, en parejas o aislados, utilizan su anatomía y resistencia para atrapar a las liebres y a otras piezas pequeñas con el único auxilio de su velocidad e inteligencia.
Existen otras pruebas o competiciones para los perros de caza menor. Dentro de éstos están los perros de muestra, que señalan la presa permaneciendo absolutamente estáticos, olfateando en su dirección. Entre ellos se encuentran el pointer y el setter inglés o irlandés, entre otros. Los perros de cobro descubren y recobran los animales abatidos que se intentan esconder en la hojarasca, como el espagneul bretón o el drahthaar. Los perros de madriguera, como el basset, olfatean la presa y penetran en la madriguera con admirable coraje para afrontar y desalojar a animales incluso de una talla superior a la suya.
Existen también pruebas para los perros de caza mayor. Empleados para la caza del zorro y del jabalí, están dotados de un buen olfato y de gran resistencia, adaptándose perfectamente a cualquier tipo de terreno y condiciones ambientales, bien protegidos por su capa de pelo duro y áspero. Resistentes y grandes conocedores en el seguimiento de la presa sin dar nunca señales de cansancio o desgana acosan y persiguen a su presa sin tregua hasta acorralar y ‘fijar’ la pieza. Entre estas razas cabe destacar el grifón, el sabueso, el bloodhound o el beagle.