Ginecología
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Ginecología
3. Enfermedades y otros procesos

Una exploración ginecológica completa puede poner de manifiesto los siguientes procesos:

1. Cánceres y tumores

Uno de los principales objetivos de las exploraciones periódicas es la detección precoz del cáncer de cérvix. Una prueba sencilla denominada citología o test de Papanicolau se emplea con este propósito: el ginecólogo toma una muestra de células del cérvix o de las secreciones vaginales, y estas células son examinadas a través de microscopios de alta potencia para la detección de signos cancerígenos. Si se encuentran células sospechosas, debe realizarse una biopsia (que analiza una muestra más grande de tejido) para confirmar o descartar la presencia de cáncer. Las citologías deben realizarse de forma periódica. También debe ser periódica la exploración de ovarios, trompas de Falopio y útero, ya que el cáncer de cualquiera de estos órganos es a menudo asintomático hasta estadios avanzados de la enfermedad.

A través de la exploración de la pelvis, el médico puede detectar masas no habituales como quistes o tumores fibroides. Pese a que la mayor parte de estas masas no son cancerosas, deben vigilarse por la posibilidad de malignización. El examen mamario también puede poner de manifiesto la existencia de bultos.

2. Infecciones y sexualidad. Enfermedades transmisibles

La mayoría de las infecciones vaginales se caracterizan por picor o quemazón vaginal, olor desagradable o secreción abundante. El diagnóstico de infección se realiza mediante la exploración y las pruebas de laboratorio pertinentes. Entre las infecciones ginecológicas más frecuentes se encuentran la vaginitis y las infecciones por hongos, como la candidiasis, o la tricomoniasis (producida por la Trichomonas vaginalis). En la vaginitis, aparece una secreción amarillenta o verde grisácea de olor desagradable. Existe una sensación de picor y dolor al orinar y con las relaciones sexuales. El tratamiento de la vaginitis consiste en antibióticos orales, cremas y supositorios vaginales, y duchas antibacterianas. En las infecciones por hongos, la secreción es blanquecina y espesa, acompañada en ocasiones de un picor intenso; el tratamiento consiste en cremas o supositorios vaginales de antibióticos. En la tricomoniasis, la secreción es más líquida y de color blanco verdoso o gris, puede haber picor así como dolor, enrojecimiento y olor pestilente. El tratamiento más eficaz son los antibióticos orales.

El herpes genital, la gonorrea y la sífilis son enfermedades de transmisión sexual. Las mujeres con herpes genital tienen mayor riesgo de abortos; los recién nacidos de madres que padecían un herpes genital activo durante el parto pueden padecer una infección por herpes. Este virus también puede ser un factor causal del cáncer de cérvix; los ginecólogos recomiendan la práctica de una citología cada 6 a 12 meses de todas las mujeres con herpes genital.

Los términos infección pélvica o enfermedad inflamatoria pélvica se utilizan para denominar cualquier infección que afecte a los órganos pelvianos femeninos. En general, se producen por la diseminación de una infección bacteriana originada en el cérvix uterino. Los síntomas agudos incluyen intenso dolor pelviano, fiebre, escalofríos, secreción y hemorragia vaginales. Sin embargo, en otras ocasiones sólo existe un dolor de espalda o abdominal leve, o el dolor sólo aparece con las relaciones sexuales. La enfermedad inflamatoria pélvica no tratada es una de las principales causas de esterilidad. El tratamiento depende de la gravedad y localización de la infección; se deben administrar antibióticos, analgésicos y reposo. Ver Síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

La endometriosis es una enfermedad importante en la que cada ciclo menstrual repercute sobre el tejido endometrial fuera de su localización habitual dentro de la cavidad uterina. Este endometrio puede localizarse en cualquier órgano pélvico, produciendo dolor y hemorragia menstrual abundante; se pueden producir adherencias en los órganos afectados. En el tratamiento puede ser necesaria la cirugía, y, durante la época reproductiva, fármacos como las píldoras anticonceptivas.

La cistitis es la infección de la vejiga urinaria; se caracteriza por la necesidad imperiosa de orinar con frecuencia, sensación de quemazón al orinar, calambres, dolor abdominal bajo y alteraciones en el color de la orina, que se vuelve turbia o sanguinolenta. La cistitis es más frecuente en las mujeres que en los hombres; es consecuencia de una infección bacteriana. El tratamiento consiste en la administración de antibióticos.