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| 4. | Los atlas del siglo XX y XXI |
| 1. | Los atlas en español más conocidos del siglo XX |
En el ámbito hispanoamericano, el Atlas Universal Aguilar (1954) fue el primer gran atlas general editado originalmente en español. Después aparecieron otros, como el Atlas de la enciclopedia Larousse (1984), el Gran atlas ilustrado del mundo de Plaza & Janés (1992) y el Nuevo Atlas del Mundo de Planeta (1996). Con el paso de los años se han llevado a cabo actualizaciones de estas obras cartográficas; así, en 1969 se realizó una segunda versión del Gran atlas Aguilar en 3 volúmenes y una tercera, en un único volumen, en 1984; por su parte, la editorial Planeta realizó en 1995 una actualización y reedición del Atlas de Larousse.
Entre los primeros atlas temáticos se pueden mencionar el Mapa ecológico de la República Argentina (1957), realizado por J. Papadakis; el Atlas cantonal de Costa Rica (1987), editado por el IFAM; el Atlas demográfico nacional de la República de Cuba (1985), editado por el Comité Estatal de Estadística; y el Atlas geográfico de Chile para la educación (1988), realizado por el Instituto Geográfico Militar.
De todos los países hispanohablantes, es imprescindible citar los siguientes atlas nacionales (entre paréntesis aparece la primera fecha en que se publicaron): en España, el Nuevo atlas de España Aguilar (1961); el Atlas nacional de España (1965) publicado por el Instituto Geográfico y Catastral; el Atlas nacional de España, publicado en cuadernillos independientes entre 1990 y 1994, por el Instituto Geográfico Nacional (IGN); el Atlas de España de la Gran Enciclopedia Larousse (1995); y el Atlas de España, publicado en dos volúmenes, por El País-Aguilar entre 1992 y 1993. En México, el Nuevo atlas de la República Mexicana (1980) de la editorial Porrúa. En Venezuela, el Atlas de Venezuela (1969) del Ministerio de Obras Públicas; el Atlas de Venezuela (1979) del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables; y el Libro atlas de Venezuela (1987) de Distribuidora Escolar. En Colombia, el Primer atlas de Colombia (1989) de la editorial Voluntad; y el Atlas de bachillerato universal y de Colombia (1989) de Aguilar. En Chile, el Atlas de la República de Chile (1983) del Instituto Geográfico Militar. En Uruguay, el Atlas de la República Oriental de Uruguay (1983) de la editorial Amanta. En Panamá, el Atlas nacional de la República de Panamá (1988) del Instituto Geográfico Nacional. En Honduras, el Atlas de Honduras y el mundo (1991) de ediciones Ramsés.
| 2. | Atlas digitales y multimedia |
Recientemente, el ordenador (computadora) se ha convertido en algo más que un agente de producción de atlas; ahora es también un agente de divulgación. El material de los atlas puede almacenarse en un CD-ROM o en un DVD, o hasta en servidores a los que se accede a través de Internet, y venderse al público con el programa que se considere adecuado. Existen empresas dedicadas a la cartografía y edición digital que elaboran atlas por encargo, utilizando para ello nuevas tecnologías como los SIG y los sistemas GPS.
Pero el mayor cambio en el mundo de los atlas ha tenido lugar con la utilización de las propuestas multimedia. La combinación de información geográfica y multimedia/hipermedia no ha sido nada frecuente hasta los últimos años, a excepción del Aspen Movie Map Project, desarrollado en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en 1978, que es considerado la primera aplicación hipermedia de la historia.
Otra pionera en este campo fue la BBC (British Broadcasting Corporation) que, en 1986, produjo un particular atlas nacional multimedia llamado Domesday, que señalaba el nonagésimo aniversario de la primera recopilación de información topográfica de Guillermo I el Conquistador con el fin de aumentar los impuestos. Almacenado en dos discos láser de 30 cm, en los que se encuentran mapas de Reino Unido a diferentes escalas, fotografías aéreas e imágenes de satélite, recoge miles de datos como la población de Gran Bretaña, los suelos y otros muchos para cada celda de 1 km de lado. El usuario puede escoger qué quiere representar en el mapa y cómo hacerlo; puede escoger la escala, el modo de mostrar el tema seleccionado, los colores que va a utilizar, etcétera. Además, contiene vídeos (pequeños clips estáticos) sobre los aspectos de la vida contemporánea británica y descripciones de casi todo el país, dividido en áreas de 4 por 3 km, ilustradas con fotografías en color de sus pueblos y ciudades. Toda esta información puede obtenerse de diversos modos: especificando el área mediante una palabra clave o con el topónimo, señalando en los mapas o escogiendo a través de una galería de arte simulada en la que lo que se expone aparece representado como si fueran cuadros en la pared. Para explorar un área, el espectador tiene que atravesar una puerta que le lleva a realizar un viaje por las calles de una ciudad, donde el usuario puede girar a izquierda o a derecha y examinar con más detalle lo que ve.
Los nuevos atlas interactivos y multimedia dejan de lado las colecciones ‘aburridas’ en papel, silenciosas y estáticas; contienen un mayor volumen de información, fácil de manejar, y el usuario puede ver clips de vídeo mostrando imágenes de lugares concretos o ayudando a entender definiciones de conceptos geográficos. El Atlas mundial Encarta de Microsoft es un buen ejemplo de estos nuevos productos multimedia, con mapas a diferentes escalas, fotografías, música, textos, gráficos y tablas, que lo convierten en una valiosa obra de consulta.
También se pueden consultar este tipo de atlas navegado a través de Internet. El Atles de les Illes Balears fue probablemente el primer atlas multimedia en la Web, pero hoy en día existen muchos más y surgen nuevos proyectos, como VideoGIS (2002), que combina vídeo e información geográfica de una manera novedosa con el fin de generar dinámicamente hipervídeos navegables por contenido geográfico; el sistema permite visualizar varios elementos de posible interés (hoteles, escuelas, ríos, límites municipales...), sobreimpresionados en la secuencia vídeo; además, el vídeo resultante tras una consulta puede ser visualizado a través de un explorador de Internet.