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| 2. | Secciones de la orquesta |
La sección de cuerdas, que forma la espina dorsal del sonido orquestal, se divide en cinco partes: primeros violines, segundos violines, violas, violonchelos y contrabajos. Los contrabajos a veces duplican la parte del violonchelo tocando una octava más grave, aunque suele ocurrir que la música exija una parte independiente para el bajo. La cantidad de músicos en una orquesta moderna varía desde un par de docenas hasta bastante más de un centenar. De éstos, las secciones de maderas y metales constituyen, cada una, del 10 al 20% de la orquesta, mientras que la percusión reúne un 10% de los instrumentistas. Para las cuerdas ciertas proporciones han demostrado poseer un equilibrio sonoro efectivo: una orquesta con 20 primeros violines debe tener entre 18 y 20 segundos violines, 14 violas, 12 violonchelos y 8 contrabajos. Estas cantidades pueden variar, pero se consideran representativas.
Las secciones de maderas y metales, a diferencia de las cuerdas, generalmente tenían un sólo músico por parte. Hasta mediados del siglo XIX, la sección de maderas tenía dos flautas, dos oboes, dos clarinetes y dos fagotes (una formación conocida como vientos dobles). Los dos miembros de cada pareja tocaban partes musicales distintas. A finales del siglo XIX era común disponer de tres instrumentos de cada tipo (vientos triples), con el tercer músico a veces tocando en un instrumento relacionado, por ejemplo, el piccolo, el corno inglés, el clarinete bajo o el contrafagot. La sección de metales, en su forma completamente desarrollada, suele tener cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones y una tuba. Estas cifras a veces se incrementaban con otros instrumentos de metal, como el trombón bajo o la tuba wagneriana, diseñada por el compositor alemán Richard Wagner, que la utilizaba en sus partituras. La sección de la percusión, además de un músico que toca los timbales, tradicionalmente empleaba uno o dos intérpretes, cada uno de los cuales tocaba varios instrumentos. El grupo básico de la percusión de mediados del siglo XIX contaba con un tambor lateral (o redoblante), un bombo, platillos y un triángulo. Sin embargo, en el siglo XX son habituales las obras que emplean diez o más músicos y decenas de instrumentos diferentes, mientras que el número total de instrumentos de percusión utilizados ha crecido en varios cientos. Además de estos cuatro grupos (cuerdas con arco, maderas, metales y percusión), la mayoría de las orquestas pueden contar también con un arpa y un piano.