| Vista de búsqueda | Canción | Vista del artículo |
| 1. | Introducción |
Canción, texto corto, lírico o narrativo, acompañado de música. La música a menudo reproduce el sentimiento del texto e intenta subrayar su contenido emocional. Suele ser un poema con música. En su acepción moderna, el término canción suele limitarse a las composiciones para una o dos voces, frecuentemente con acompañamiento instrumental. Este artículo tratará principalmente de la historia de la canción artística occidental, es decir, de la canción como producto del talento consciente de un músico con una formación específica y que tiene melodías y acompañamientos totalmente propios o de su invención. Se distingue de la canción folclórica, esto es, de la canción que se origina como parte y gracias a la tradición oral de un pueblo. Sin embargo, es necesario conocer aquel estilo para indicar el trasfondo sobre el que se desarrollaron las formas más complejas.
| 2. | Formas primitivas de la canción |
Las canciones folclóricas son básicamente composiciones comunales, es decir, expresiones anónimas de la cultura que las produce, aunque la melodía y las letras de una canción específica puedan tener sus orígenes en un individuo único y acaso, desconocido. En Occidente invariablemente están forjadas en formas de repeticiones de versos como la balada, en la que se usa una única melodía una y otra vez para poner música a una serie de estrofas de versos. Musicalmente, dichas canciones folclóricas se distinguen por el uso frecuente de los modos de la música medieval y de la escala pentatónica, por líneas vocales puramente melódicas, que a menudo no se pueden someter a un tratamiento armónico y, en algunos casos, por ritmos libres que corresponden a una vaga estructura rítmica de palabras declamadas en lugar de los estrictos tempos que dictan la notación y la interpretación musical al uso.
Estos tres rasgos de la canción folclórica también son propios de la forma más antigua de canción artística, de la cual se conserva un registro casi completo: el canto gregoriano utilizado en los servicios religiosos de la iglesia cristiana durante la edad media. No obstante, la tendencia principal de la música religiosa después de la formulación definitiva del canto gregoriano cerca de finales del siglo X se orientó hacia las formas corales y no hacia los solos y dúos característicos de la canción propiamente dicha.
| 3. | La canción profana en la edad media |
La evolución de la canción artística durante este periodo se llevó a cabo en las cortes seculares mantenidas por unas pocas grandes familias bajo el sistema feudal. Del siglo XI al XIII crecieron varios estilos de canción profana. Estos estilos eran monofónicos, es decir, sólo tenían una melodía sin armonización, acompañada por instrumentos que duplicaban o variaban la melodía del cantante. Lo más habitual era que sus ritmos fueran estrictamente métricos y que sus textos reprodujeran poemas de amor. La primera gran época de las canciones profanas medievales tuvo lugar alrededor del año 1100, con los trovadores del sur de Francia y Provenza, cuya influencia se sintió en el norte de Francia a través de los troveros. Sus equivalentes en Alemania eran los minnesänger y maestros cantores, cuyas canciones se componían en las cortes. Pero con el auge de los mismos surgieron gremios de músicos en casi todas las ciudades. Durante la alta edad media, se compusieron canciones polifónicas (con dos o más partes vocales entretejidas), especialmente chansons (en francés, canciones) escritas en la corte de Borgoña.
| 4. | El periodo renacentista |
Durante el renacimiento, la canción profana se desarrolló a mayor velocidad. La escuela borgoñona del siglo XV del compositor Guillaume Dufay continuó la tradición de la canción polifónica, convirtiéndose en el género de música profana dominante en el primer renacimiento. En el siglo XVI los compositores de laúd desarrollaron un tipo de canción específica, especialmente en España, Inglaterra y Francia, para ejecutar las melodías acompañándose por el propio tañido del instrumento. Si bien las canciones para este instrumento más antiguas se compusieron en España y allí se publicó el primer libro de canciones para laúd (1536) editadas por el compositor español Luis Milán. Los intérpretes ingleses crearon algunos de los ejemplos más elegantes de la forma.
| 5. | La influencia de la ópera y la ballad opera |
En Italia, donde se introdujo la ópera a finales del siglo XVI, el creciente interés por las formas operísticas frenó el crecimiento de una tradición de composición de canciones. La contribución de la ópera al desarrollo de la canción artística en todas las partes de Europa fue, pese a ello, enorme. Formas vocales como el recitativo o el aria, diseñadas para propósitos operísticos y, a diferencia de la canción, parte invariable de un todo dramático más amplio, demostraron su capacidad de adaptación a la composición de canciones. Los compositores de ópera revelaron nuevas posibilidades de expresión e intensidad en sus producciones musicales de textos muy dramáticos. Sobre todo las variadas y elaboradas exigencias respecto a los cantantes de ópera llevaron al nacimiento de nuevos métodos para utilizar las voces y de nuevos estilos de escritura. En el siglo XVIII apareció una nueva influencia en la composición de canciones, introducida por la llamada ballad opera que se produjo sobre todo en Inglaterra y en las colonias norteamericanas. Dichas obras, como la Ópera del mendigo (1728) de John Gay, solían incorporar aires tomados directamente del vasto cuerpo de la música folclórica inglesa y europea y reflejaban un reconocimiento y aprecio renacidos por la canción popular.
| 6. | El Lied |
En el siglo XIX la evolución de la canción moderna entró en su última fase. Bajo la influencia del movimiento romántico, que apareció primero en la literatura alrededor de 1780, los compositores volvieron a la canción como una forma que hacía posible una mayor expresividad literaria y emocional que la música instrumental y pura. Uno de los más grandes compositores de canciones de la época fue Franz Schubert, un austriaco que sentó las bases y escribió muchos de los más bellos ejemplos de la canción de concierto moderna. Las obras de Schubert, más de 600, muestran todas las características fundamentales del Lied (en alemán, canción), la principal forma de este tipo de los siglos XIX y XX. Sus canciones emplean casi sin variaciones un acompañamiento al piano, a veces extremadamente elaborado y que contiene mecanismos modulatorios y armónicos complejos; se trata de la musicalización de poesías románticas (incluida, en el caso de Schubert, la obra de escritores como Johann Wolfgang von Goethe y el poeta escocés Walter Scott). Muestran una gran variedad de técnicas melódicas, desde las simples melodías de versos repetidos derivadas de la canción folclórica, a las líneas melódicas irregulares e intensamente expresivas que reflejan cada matiz del texto. Schubert también estableció la costumbre del ciclo de canciones, una serie de hasta 30 obras enlazadas cuya narración se centra en los matices psicológicos o en las emociones cambiantes del protagonista. Los dos ciclos de Lieder de Schubert son Die schöne Müllerin (La bella molinera, 1823) y Winterreise (Viaje de invierno, 1827).
Entre los compositores alemanes y austriacos más conocidos, anteriores e inmediatamente posteriores a Schubert, están Ludwig van Beethoven, Robert Schumann y Johannes Brahms. La composición de Lieder posterior estuvo muy influida por las técnicas introducidas en las óperas de Richard Wagner, como son el subrayado de los efectos dramáticos que se obtiene mediante las armonías cromáticas y por la tendencia a subordinar la melodía pura a la traducción expresiva y declamatoria del texto. Wagner mismo compuso algunas canciones con textos de Matilde Wesendonck y su influencia se siente en la obra del compositor alemán de finales del siglo XIX Hugo Wolf y en la de compositores del XX como Gustav Mahler y Richard Strauss. En Francia, la chanson moderna, equivalente del Lied, fue desarrollada especialmente por los compositores del siglo XIX Henri Duparc y Gabriel Fauré; mientras que en el siglo XX fueron los impresionistas franceses, representados por Claude Debussy y Maurice Ravel quienes más contribuyeron a la literatura de la canción de concierto en su propio idioma. En otras partes de Europa, así como en América, los compositores se esforzaron en ocasiones por conseguir unas melodías y textos derivados de sus propias tradiciones folclóricas nacionales. Entre los compositores que ilustran esta tendencia destacan el ruso Modest Músorgski; los checos Antonín Dvorák y Leoš Janáček; el finlandés Jean Sibelius; el noruego Edvard Grieg; los británicos Peter Warlock, Ralph Vaughan Williams y John Ireland; el estadounidense Charles Ives y el brasileño Heitor Villa-Lobos.
| 7. | La canción de concierto contemporánea |
Excepto por los efectos de la evolución general del estilo musical, durante el siglo XX sólo aparecieron algunas innovaciones en la técnica de la composición de canciones. El desarrollo más importante, quizá, sea la introducción del Sprechstimme (en alemán, voz de habla), o del Sprechgesang (canción hablada) por parte del compositor austriaco Arnold Schönberg, mediante las cuales el intérprete utiliza una nueva variedad de producción vocal a medio camino entre el habla y el canto. Un ejemplo de Sprechstimme es la línea vocal del ciclo de canciones Pierrot Lunaire (1912) de Schönberg. Otras novedades son la creación, por parte de compositores como el pianista ruso Serguéi Rajmáninov, de melodías llamadas vocalizaciones, adaptadas a una serie de vocales en lugar de a las palabras de un texto y el resurgir con las obras de algunos compositores de las canciones sin acompañamiento instrumental.