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| 1. | Introducción |
Milán (en italiano, Milano; antigua Mediolanum), ciudad del norte de Italia, capital de la provincia homónima y de la región de Lombardía. Milán, que es la segunda ciudad italiana más poblada (después de Roma), es una importante ciudad comercial, financiera, industrial y un centro de gran actividad artística y cultural. El sistema de transporte subterráneo (metro) se inauguró en 1964.
| 2. | Economía |
Milán se encuentra a la cabeza de las ciudades italianas en la fabricación de productos químicos y textiles. Otros productos importantes de su industria son la construcción de aviones, de automóviles, elaboración de alimentos, confección de ropa, vidrio, artículos de piel y de caucho, maquinaria, productos farmacéuticos, y plásticos. La ciudad tiene una importante industria de edición de libros y de música, numerosos bancos y la única Bolsa que existe en Italia desde 1991, al centralizarse e informatizarse los servicios bursátiles. Durante el mes de abril se celebra cada año una feria internacional de comercio.
| 3. | Lugares de interés |
La principal plaza de la ciudad es la piazza del Duomo, en un extremo de la cual se levanta la catedral, una enorme estructura gótica de mármol blanco, que se comenzó a construir en 1386 y que se terminó en el siglo XIX. Al suroeste de la piazza del Duomo se encuentra la basílica de Sant’Ambrogio (386 d.C.). Cerca de la basílica está la iglesia de Santa Maria delle Grazie (siglo XV), declarada Patrimonio cultural de la Humanidad, en 1980, al igual que el cercano convento de los dominicos, en cuyo refectorio se encuentra el famoso fresco de La última cena de Leonardo da Vinci. Entre los edificios civiles destacan el castillo de la familia Sforza (1368) que alberga varios museos con importantes obras de arte.
| 4. | Instituciones culturales |
Entre las principales instituciones dedicadas a la cultura está el palazzo di Brera, del siglo XVII, que alberga la Academia de Bellas Artes de Brera, una biblioteca y la Galería de Arte de Brera. En el palazzo dell’Ambrosiana se encuentra la Biblioteca Ambrosiana, que se inauguró en 1609 y que fue, quizás, la primera biblioteca pública de Europa. Milán posee también excelentes museos de arte, de acontecimientos históricos y de ciencias naturales, el Instituto para el Estudio de Política Internacional, el célebre teatro de la ópera La Scala (siglo XVIII), un conservatorio de música y varias universidades.
| 5. | Historia |
La antigua Mediolanum se cree que fue fundada por los celtas. Conquistada por los romanos en el 222 a.C., floreció bajo el Imperio romano y se convirtió en el lugar de residencia de los gobernantes del Imperio de Occidente en el siglo IV d.C. La ciudad fue saqueada por los hunos, dirigidos por Atila, hacia el 450 y fue destruida por los godos en el 539. Ocupada por los lombardos poco después, permaneció en su poder hasta que fue ocupada por Carlomagno (774). Al final del siglo VIII, la ciudad volvió a recuperar la prosperidad anterior. Durante la edad media, Milán fue gobernada por varios arzobispos, bajo cuyo gobierno alcanzó un cierto grado de independencia. Sin embargo, los arzobispos fueron perdiendo gradualmente su poder temporal en beneficio de la nobleza feudal, que transformó Milán en una próspera comunidad en el siglo XI. En 1162 Milán fue arrasada por las tropas del emperador Federico I Barbarroja. La ciudad se recuperó para asegurar la victoria (1176) de la Liga Lombarda contra Federico cerca de Legnano. La victoria trajo consigo un nuevo periodo de prosperidad. En 1277 una noble familia, los Visconti, consiguió arrebatar el control de la ciudad a la familia gobernante Della Torre; los Visconti gobernaron hasta 1447. El gobierno de Gian Galeazzo Visconti, primer duque de Milán (1351-1402), fue un periodo de gran prosperidad y está considerado como la edad de oro de la ciudad. En 1450 el soldado italiano Francesco Sforza se hizo con el poder y fundó una línea sucesoria que se mantuvo firmemente al frente del gobierno de Milán hasta 1500, año en que la ciudad fue conquistada por Francia. Los Sforza se mantuvieron nominalmente en el poder dependiendo de los sucesivos invasores extranjeros: franceses, suizos y austriacos. La línea de descendencia de los Sforza se extinguió en 1535 y, poco después, Milán cayó bajo la hegemonía de España, después del éxito de Carlos I (emperador Carlos V) en la batalla de Pavía (1525). España gobernó la ciudad hasta 1713, año en que fue cedida a Austria siguiendo los dictados de los Tratados de Utrecht. Napoleón Bonaparte expulsó a los austriacos en 1796 y convirtió a Milán en la capital de la República Cisalpina.
Milán, que fue restituida a Austria en 1815, se convirtió en uno de los centros de la resistencia patriótica italiana y, en 1848, consiguió expulsar a los austriacos durante un breve periodo de tiempo. En 1859, los italianos, con el apoyo de Francia, liberaron a Milán del control de Austria. En 1861 Milán se unió al reino de Italia y, poco después, una vez llevada a cabo la unificación italiana, alcanzó un momento de gran esplendor y prosperidad. Durante la II Guerra Mundial fue duramente bombardeada. En la posguerra experimentó una gran expansión comercial y se emprendió su remodelación y reconstrucción. Población (según estimaciones para 2007), 1.303.437 habitantes.